NUEVO COMITÉ ADMINISTRATIVO EN SAN PABLO


asamblea-san-pablo-2016

En Asamblea Ordinaria, realizada tras el culto del domingo 5 de febrero, en el que la Palabra del Señor nos recordó que somos Sal y Luz del mundo, la Iglesia Evangélica Luterana San Pablo, eligió su nuevo Comité Administrativo y abordó temas cruciales para la continuación de su misión en el sur de Bogotá, luego de cuarenta años de servicio como congregación luterana en Tunjuelito.

En un ambiente fraterno, colmado de alegría, risas y ágape, se conformó así el nuevo CAC, que servirá a la iglesia  hasta el año 2021:

Presidente: Guiovanni Nuñez Robayo

Vicepresidente: Elizabeth Gámez Ochoa

Tesorera: Sandra Contreras Villamarín

Secretaria: Katherine Pico Salcedo

Fiscal: Ariel Díaz Lizarazo

Vocal: Andrés Alba Urrego

Vocal (suplente): Diana García Puentes

Entre otros asuntos abordados, diversas propuestas de fortalecimiento espiritual y formativas, proyectos de impacto social y carácter productivo, disposición para la conmemoración de La Reforma y continuidad en la labor de los ministerios de la iglesia.

Adicionalmente, durante el culto se oró por la vida de la señora Olga Mora, que el 9 de febrero cumple años, reconociendo su labor y dedicación a la iglesia desde su fundación, por medio de una placa de agradecimiento.

VANESSA, JOVEN DE SAN PABLO VOLUNTARIA DE LA “WORLD REFORMATION EXHIBITION” EN ALEMANIA


Compartimos la publicación de Katie Kline, en el blog  http://8000feetandcounting.blogspot.com.co/2017/01/colombian-young-adults-headed-to-germany.html en la que se refiere el gozo porque tres jóvenes luteranos de Colombia estarán a lo largo de este año en Alemania colaborando en los actos conmemorativos de la reforma, entre ellos Vanessa Gómez, miembro de nuestra comunidad:

vane

Wednesday, January 25, 2017

Colombian Young Adults Headed to Germany

This year, 2017, Lutherans, Catholics, and other Protestants all around the world are celebrating the 500th Anniversary of the Reformation. The Lutheran Church of Colombia (IELCO) is proudly sending three of their young adults (still considered youth here) to Germany for the year. Below is an article written by Marian Coy (president of the JLMC – national youth group) along with the three who are headed to Germany: Cristian Bernal, Vanesa Gomez and Diana Vasquez. I have had the opportunity to work closely with all three, especially Cristian (duing ProFILE 2015) and Diana (during ProFILE 2016), they all three are excellent leaders and I have no doubt will take their responsibilities seriously and make IELCO proud! The three leave tomorrow, please keep them in your prayers for safe travels as well as a wonderful year full of learning, teaching and a lifetime of memories.

(Letter translated by Curtis):
The year 2017 brings with it an anniversary of global connotation, an event that changed the Germany of the middle Ages. The reform was carried out by Martin Luther, who not only changed the way of seeing the Church in society but also changed society itself and its absence of intellectual criticism of its context.(Letter translated by Curtis)

In 1517 the monk and theologian Martin Luther published 95 Theses on the system of commerce of indulgences in the Catholic Church. His criticism was directed at the preaching and practice of “indulgences” and counteracted this system with the power of faith that relies only on the grace of God. Because of this, the Evangelical Church in Germany (EKD) and the Protestant Kirchentag (DEKT) are organizing the commemoration of the 500th anniversary of the Reformation, for which they have created the organization “r2017″.

This event, being of great importance in Germany as well as globally, the organization (r2017) made a call addressed to 300 young people from all over the world, who would like to work as volunteers in the planning and execution of all the events from February to November of 2017.

In February 2016, Cristian Bernal (Coordinator of the Llanos Region of the Lutheran Youth Mission of Colombia, JLMC of IELCO) was the first to find a Facebook publication that Caroline Bader (FLM youth secretary) posted, and he was the first to apply. Subsequently, the JLMC, understanding the importance of this event and the possible opportunity for the young people of Colombia, decided to join the campaign. They sent a letter to all congregations, missions and preaching points of the national church, informing about this opportunity.

For the Lutheran Youth Mission of Colombia, it is a pleasure to inform you that after a long process, Cristian Bernal (leader of the Santiago Apostolic Mission of Yopal), Diana Vásquez (leader of the Congregation Divine Redeemer of Bucaramanga) and Vanesa Gómez (at the San Pablo Congregation in Bogota) have been accepted to participate in this great celebration and traveled on January 26, 2017 to the city of Wittenberg, Germany to begin their volunteer work.

These young people will be working on a project called the “World Reformation Exhibition” which includes “Confirmant and Youth Camps” and “European Reformation Youth Map”. The “World Reformation Exhibition” project is a large exhibition that will take place in seven cities in Germany and will run for four months (June-September). There will be art programs, concerts and many other events in which these three young people will assist.

It is worth mentioning that the process to participate in this project was carried out directly with the organization “r2017” and its call was open to all young people in the world (Lutherans and non-Lutherans), interviews and formalities were carried out via e- Mail and skype with the selection committee in 2016.

It is noteworthy that these young people will travel through the organization ICYE (International Cultural Youth Exchange) at the request of the organization r2017. The ICYE organization helps them with the visa procedures and prepares them in a camp the third weekend of January 2017.

As JLMC we feel completely represented by these three young people and we know that they will do an excellent job. We hope in the love of Christ that this be one of the best experiences of their lives.

Mesa Coordinadora Juventud Luterana Misionera de Colombia 2015-2017

Posted by Katie Andert Kline

ORACIÓN RESPONSORIAL PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO


Autor: Rev. Nelson Celis

 

¡Oh, Señor Dios, nuestro Padre!

que nos amas con amor de Madre:

agradecemos tu bondad para con nosotros

y tu misericordia que es más grande que los cielos.

Hoy nos unimos para orar tus hijas e hijos

sabiendo que Tú velas por tu pueblo,

haz que en el gozo del encuentro

seamos siempre signo del Reino venidero.

Manténnos firmes en la esperanza,

por ella estamos activos hasta tu regreso,

y permite que al celebrar la Encarnación de tu Hijo,

seamos testimonio de Tu Palabra entre nosotros.

Bajo tu amparo nos acogemos, Dios nuestro,

y oramos juntos, contigo Padre, Espíritu y Verbo Eterno.

Amén.

ENCIENDE UNA LUZ: 30 EMISIÓN SEGUNDA TEMPORADA “MES DE LA BIBLIA”


Trigésimo programa de la segunda temporada de “Enciende una Luz”, del 13 de octubre de 2016, sobre “Mes de la Biblia”. Programa #58 desde el inicio del espacio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis. Invitados: My. Faber Palacio, Cap. Maricela Caicedo, Sg. Jonathan Gantiva, Sg. Adriana Cortés, María Fernanda Benavides; Ejército de Salvación.

Reflexión del Rev. Nelson Celis a partir del Evangelio según San Lucas 18:1-8


Parábola de la viuda y el juez

18 Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar en cualquier circunstancia, sin jamás desanimarse. Les dijo:

— Había una vez en cierta ciudad un juez que no temía a Dios ni respetaba a persona alguna. Vivía también en la misma ciudad una viuda, que acudió al juez, rogándole: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Durante mucho tiempo, el juez no quiso hacerle caso, pero al fin pensó: “Aunque no temo a Dios ni tengo respeto a nadie, voy a hacer justicia a esta viuda para evitar que me siga importunando. Así me dejará en paz de una vez”.

El Señor añadió:

— Ya han oído ustedes lo que dijo aquel mal juez. Pues bien, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche? ¿Creen que los hará esperar? Les digo que les hará justicia en seguida. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿aún encontrará fe en este mundo?

 

El cinco de octubre se realizó en todo el país la “Marcha del silencio”: cientos de miles de colombianos se tomaron las calles desde las cinco de la tarde para, clamar con su silencio, la anhelada paz para Colombia.  Muchas movilizaciones se realizan gritando arengas, proclamando exigencias, reprochando injusticias, sin embargo, esta marcha pudo unir en un solo “clamor” por medio del silencio a tantas personas, de diferentes credos, partidos políticos, movimientos sociales, que esa tarde se sentían unidos por la misma convicción: exigir la paz, sin dilaciones, sin “peros”, sin condiciones.  A partir de esa noche, decenas de jóvenes -los que habían convocado la marcha-, establecieron su campamento en la Plaza de Bolívar, convirtiéndose en signo de una voz que no quiere ser invisibilizada: la de todos los que anhelan la paz, como un derecho, como un bien inalienable, como parte de la nueva historia que quiere escribir el país de los pacificadores.  Al comienzo sólo estudiantes, ahora lo más diverso de la sociedad civil tiene cita en el campamento, allí se encuentran las víctimas, los docentes, las personas de fe como nosotros que allí hacemos presencia y acompañamos esta voz del pueblo, los trabajadores y los desempleados, los que han vivido la guerra y los que sólo han escuchado de ella, allí confluyen todas las voces y en una sola voz buscan ser escuchados.  Que no se calle este signo de esperanza, que sea luz para los que aún no han asumido su misión de renovar la tierra y sembrarla de sueños, de comunidad, de unidad, de fe y de más y más esperanza.

 

Y mientras los líderes de un sector del cristianismo evangélico pactaban políticamente un nuevo país desde la comodidad de sus oficinas, en reuniones cerradas y excluyentes, en encuentros con el gobierno, “decretando” que a pesar de su “NO” al acuerdo de paz, se comprometen a apoyar un acuerdo más a su conveniencia, pleno de intenciones de poder y matizado de mayor exclusión para todos; algunos hombres y mujeres de fe, de fe auténtica oraban en medio del campamento de los estudiantes, del campamento de los colombianos hacedores de paz, del campamento de todos, pidiendo reconciliación, clamando justicia, siendo una minoría arriesgada que habla menos y trabaja más, que no ha tenido espacio entre los poderosos, pero que se ha asentado con fiereza frente a las sedes de gobierno nacional y local, frente al emblema de la fe impuesta y el monumento a las injusticias que el pueblo ha soportado por años.

 

El campamento por la paz establecido en la Plaza de Bolívar, se asemeja a la viuda de la parábola narrada por Jesús y por ello la oportuna mención, también como ejercicio de memoria para quienes están escuchando esta predicación, pero que aún no tienen idea de dónde es que se hace vida el Evangelio. La viuda está ahí, clamando justicia, frente a quien no tiene interés en escucharla, haciéndose molesta para el juez que no conocía del temor de Dios ni de respeto por nadie.  Las iglesias se siguen congregando entre los muros de sus doctrinas herméticas donde no cabe ni el amor. Los cristianos se siguen reuniendo para pedir paz a Dios, pero no les interesa trabajar por ella, no quieren exigirla a los gobiernos del mundo, pero tampoco la promueven entre sus hermanos de congregación.  La Biblia sigue siendo leída y enseñada, pues como dice Pablo a Timoteo “está inspirada por Dios y es provechosa para enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la rectitud, a fin de que el creyente esté perfectamente equipado para hacer toda clase de bien.” (2 Tim 3:16-17), pero el bien que debería conllevar, no se ve en la práctica cristiana.  Mas la viuda, la que clama, la que no se cansa, la que se sabe ignorada pero no vencida, sigue insistiendo, sigue siendo coherente con lo que pide: no tiene ya nada más que perder, pues lo ha perdido todo, no teme sufrir algo mayor, pues lo ha sufrido todo y, “¿que tal que sí?”, “¿que tal que esta vez el juez si me oiga?”.  Su voz se hace molesta, sus reclamaciones incomodan, pero ella no calla y confía, pues sabe que lo que busca tarda, pero si hay Dios que conozca de su aflicción, hay quien la defienda y su voz tendrá que ser escuchada, su clamor respondido.

 

El texto del Evangelio según san Lucas comienza evidenciando que “Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar en cualquier circunstancia, sin jamás desanimarse.”  No es una invitación a creer que todo es fácil, ni a buscar las salidas ligeras para cada situación de la vida, antes bien, tal afirmación pone de manifiesto que habrá cosas que nos desanimen, que nos lleven a desmayar, pero en todo tiempo y lugar, es necesario orar, insistir en oración, y no desanimarse.  El Salmo 107, frente a diversas situaciones adversas repite: “En su angustia, clamaron al Señor, y él los libró de sus aflicciones”, reafirmación del salmo 34:17-18 “Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor para salvar a los que tienen roto el corazón y el espíritu.”  De ahí que Jesús quiera preparar a los suyos para los avatares de la vida y motivarlos a no cesar en los reclamos justos.

 

El juez de la parábola está presentado como alguien que no teme a Dios ni respeta a nadie, todo lo contrario al deber de un juez legítimo que debe ser temeroso de Dios y actuar como instrumento de su justicia en favor de la comunidad, pues la Palabra es clara al enseñar que la justicia pertenece a Dios, para ello basta citar el 2° libro de Crónicas 19:6-7 que dice: “A los jueces les decía: «Tengan cuidado con lo que hacen, pues no imparten justicia de parte de ningún hombre, sino de parte del Señor. Si sus sentencias son justas, él estará con ustedes.  Así que tengan cuidado con lo que hacen, y que el temor del Señor sea con ustedes. Con el Señor, nuestro Dios, no hay injusticia, ni acepción de personas, ni hay lugar para el soborno.»”  Categórico mandato a quienes obran justicia, excelso “recorderis” para nosotros, que no tenemos tal encargo.  Así, pues, el juez del que habla la parábola se ha apartado de su misión en medio de la comunidad y termina obrando, no por la justicia misma que le es reclamada, sino para quitarse de encima a la molesta viuda.  En días pasados, Salud Hernández, periodista española afirmaba con relación al plebiscito celebrado el 2 de octubre en Colombia: “Mejor decir que fue un error, que ganó el SÍ, y nos dejen en paz a los del NO. Es muy aburrido esta peleadera. Ya me vale huevo el resultado.”, reconfirmando el mensaje del juez mencionado por Jesús, que prefiere responder al reclamo de la viuda, antes que tener que continuar soportándola.  Exigir justicia, sin desanimarse, es la invitación del Evangelio.

 

Sobre la viuda, como persona excluida, marginalizada, protagonista de tantas historias en las Sagradas Escrituras, podemos decir que se constituye en modelo de aquellas personas que no se cansan de luchar por un mundo más justo, las iglesias que desde diversas plataformas acompañan a las víctimas y reclaman sus derechos, los cristianos y cristianas, que se movilizan junto a los desfavorecidos, los que se mueven en los márgenes de la sociedad -como Jesús-, pues es allí donde se encuentran los sin voz y de quienes estamos llamados a hacernos prójimos, los que acampan a esta hora en la Plaza de Bolívar, esperando se ponga en marcha ya la paz por la cual han dejado todo de lado y se han establecido allí, en la incomodidad de la ciudad gris que a tantos agobia, para hacerse esperanza de aquellos que aún tienen miedo de reclamar justicia.  Éxodo 22:22-23 nos recuerda que si las viudas piden ayuda, el Señor atenderá a su clamor.  Si el afligido invoca al Señor, él lo oye y lo libra de aflicción, nos decía el salmo.  La voz de la viuda, es, pues, oída por Dios; la voz de las víctimas del conflicto es oída por Dios, la voz de los huérfanos que ha dejado la guerra es oída por Dios, la voz de las madres que vieron morir a sus hijos, o que les fueron arrebatados por las fuerzas combatientes, es oída por Dios…  La viuda es pues, el prototipo de la mujer de fe (fe activa), es signo de persistencia en la oración, es ella quien obra justicia con su clamor e insistencia, pues el juez sólo buscó librarse de la molestia que le acarreaba la viuda, mas ella logró que se manifestara la justicia y… Dios estaba con ella.  Dios está con quienes alzan la voz para reclamar lo que es justo, con quienes viven con tesón su bautismo y se constituyen en defensores de los desvalidos, Dios renueva su rostro y acampa con ellos: “Busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores. Los que a él acuden irradian alegría; no tienen por qué esconder su rostro. Este pobre clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. Para defender a los que temen al Señor, su ángel acampa alrededor de ellos.” (Sal 34:4-7)

 

A los que detentan el poder en el mundo no les interesa el grito de los pobres, pero si todos los pobres gritaran como la viuda, de seguro temblarían; el problema es que la mayoría calla o se doblega ante estos poderes: se resignan al creer que no es posible el cambio.  La viuda es radical en su grito y el juez termina temblando.  El grito de los que claman ante Dios y ante los hombres tiene fuerza, pero necesita reconocerse como necesario, brotar sin temor del corazón oprimido y cobrar la fuerza de los hijos de Dios, la luz y sal de esta tierra.  El mundo vive de olvidar, de acallar las voces molestas, de silenciar a los que piden justicia; basta recordar que a Lutero buscaron acallarlo, a Martin Luther King Jr., al obispo Romero y a los mártires salvadoreños, les apagaron su voz, al padre Camilo Torres lo aniquilaron y buscaron desaparecerlo de la historia: pero paradójicamente, esas voces tuvieron eco, cobraron fuerza, se hicieron grito permanente y aún hoy son escuchadas.  El mundo que vive de olvidar y engañar para silenciar, hoy debe escuchar la voz que penetra los corazones, la que hace templar a los malvados, la que trae paz y consuelo a los humildes, la que nos llama hermanos: la voz del Cristo vivo que retumba entre los olvidados y se hace oír por los despiadados, la misma voz que nos interpela y pregunta: “pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿aún encontrará fe en este mundo?” (Lc 18:8)

 

La iglesia no puede seguir callando lo que ven sus ojos en la realidad de este mundo, su oración debe ser grito que clama justicia, que no calla ante los violentos, ni pacta con los opresores; la voz de los hijos de Dios no puede negar que ha pecado por su indiferencia y falta de compromiso, mas debe pedir perdón y revertir la historia, para que no siga siendo la mensajera de las voluntades de quienes evitan la justicia y la paz y se ponga del lado de los marginados, del lado donde siempre estará Cristo. ¿Cómo lo estamos haciendo como iglesia?, ¿cómo lo haces como hombre o mujer de fe en Cristo?

Pues el Señor, como lo dice el salmo 121, no se desentiende de ti, Él te cuida siempre, vela por ti, te protege y siempre está a tu lado, pero ¿le correspondes con tu testimonio, con tu trabajo, con la vivencia de tu fe en todos los lugares donde el Señor te ha puesto?

 

La invitación que renuevo, es la de “acampar” como iglesia, fuera de estos muros y a ser presencia de Cristo en medio de su pueblo; a dejar nuestras comodidades y a hacernos incómodos para los injustos; a ir codo a codo junto a quienes trabajan por la paz y a no temer más que a Dios, quien nos quiere sirviéndole en fidelidad en el Reino que Él mismo ha dicho que ya está entre nosotros (véase Lc 17:21), y como manda Pablo a Timoteo y, aplica plenamente para nosotros, “tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2 Tim 4:5).

Rev. Nelson Fernando Celis Ángel

Campamento por la paz


En medio de un panorama de incertidumbre en Colombia, con relación al acuerdo entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP, miembros de la iglesia luterana, coherentes con el Evangelio que anuncian y testimonian, acompañan el sentir del pueblo que clama paz, marchando, acampando y realizando liturgias públicas, haciendo presente el rostro de Cristo para quienes no se cansan de trabajar por la justicia y la paz.

camapmento-por-la-paz-2-2016-10-13 camapmento-por-la-paz-2-2016-10-14 camapmento-por-la-paz-3-2016-10-14 campamento-por-la-paz-2016-10-13 campamento-por-la-paz-2016-10-14 #CampamentoPorLaPaz

#AcuerdoYa

Con fe y esperanza renovadas celebramos la vida en Santiago Apóstol


yopal-2016-10-09

En su visita pastoral a la Misión Santiago Apóstol, entre el 7 y 9 de octubre, el Rev. Nelson Celis ratificó el compromiso de fortalecer los vínculos entre las iglesias de la IELCO, como lo es la Congregación San Pablo (Tunjuelito, Bogotá), con la misión en Yopal (Casanare).  “La iglesia que camina en unidad ha de ser testimonio del Reino de Dios, del compromiso con su Evangelio y del Espíritu que nos mueve a trabajar en la obra sin considerar las diferencias culturales, geográficas y de servicio que en su diversidad como luteranos manifestamos”, indicó el pastor que sirvió en Yopal desde diciembre de 2011 hasta enero de 2015 y que desde entonces pastorea la iglesia San Pablo, que ha establecido fraternal relación con la iglesia Santiago Apóstol.

Tres días de visita a las familias de la iglesia, estudios bíblicos en respuesta a las necesidades de la comunidad, acompañamiento a personas que están viviendo el duelo, y a los ministerios de la iglesia, así como celebración comunitaria de la Palabra y el Sacramento, entre otras cosas, estuvieron presentes en la agenda del pastor.

El gozo y la alegría de una comunidad que con fe y esperanza se congrega, aun sin pastor, pero con Cristo mismo liderando la iglesia, son el aliciente para continuar caminando.  Los frutos de la labor pastoral de los últimos años se ven reflejados en la continuidad de los ministerios y de los servicios de la Misión que desde la distancia cuenta con la oración y respaldo de la comunidad eclesial en Bogotá.  Es de destacar también el llamado del pastor Celis a “rodear de apoyo, acompañar en su proceso formativo  y orar por Luis Eduardo Rojas, quien se viene capacitando para servir en la iglesia como evangelista y está ya liderando la comunidad con los dones y talentos que el Señor le ha otorgado”.  El sacerdocio universal puesto de manifiesto ante la coyuntura especial que atraviesa la iglesia.

ENCIENDE UNA LUZ: 28 EMISIÓN SEGUNDA TEMPORADA “JÓVENES ESTUDIANTES Y PAZ”


Vigésimo octavo programa de la segunda temporada de “Enciende una Luz”, del 29 de septiembre de 2016, sobre “Jóvenes y paz”. Programa #56 desde el inicio del espacio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis. Invitados: Estudiantes de grado décimo y once del Colegio Integral Avancemos: Darwin Chacón (Cabildante estudiantil Consejo de Bogotá), Yeison Alejandro Aldana, Fabián López.

Tejiendo Soberanía Alimentaria: Alternativas y quehaceres desde el territorio


conversatorio-soberania-alimentaria

Extendemos una invitación al conversatorio: Tejiendo Soberanía Alimentaria: Alternativas y quehaceres desde el territorio

El sábado 1 de Octubre de 2:00 a 5:00 en las instalaciones de la Iglesia Luterana San Pablo, Dirección: Carrera 13D #51 – 56 sur, Barrio Tunjuelito, Bogotá. (http://www.ielco.org/tunjuelito/)

Integrantes de La Red de Semillas Libres de Colombia compartirán sus experiencias con el tema de Soberanía Alimentaria:http://reddesemillaslibresdecolombia.ning.com/rsl

Si tienen interés en los temas de: semillas, seguridad alimentaria, soberanía alimentaria, semillas criollas y nativas, medio ambiente, transgénicos, derechos humanos; será una oportunidad muy interesante y valiosa para conocer las experiencias y conocimientos de los involucrados en el tema.

Pedimos el favor de compartir esta información con cualquier otra persona o red que sepan que podría estar interesado.

Proyecto Justicia y Vida
Iglesia Evangélica Luterana de Colombia

ENCIENDE UNA LUZ: 25 EMISIÓN SEGUNDA TEMPORADA “EJERCITO DE SALVACIÓN”


Vigésimo quinto programa de la segunda temporada de “Enciende una Luz”, del 1 de septiembre de 2016, sobre “El Ejército de salvación y su campaña de prevención de la trata de personas”. Programa #53 desde el inicio del espacio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis. Invitados: Ejército de Salvación (Mayor Faber Palacio, Mayora Taura Cuyan, Capitana Maricela Caicedo)

COMUNICADO DE DIPAZ FRENTE AL ACUERDO FINAL ENTRE LAS FARC Y EL GOBIERNO COLOMBIANO


Bogotá, 24 de agosto de 2016

EL DIÁLOGO INTERECLESIAL POR LA PAZ, DIPAZ, CELEBRA CON GOZO Y ESPERANZA EL LOGRO DEL ACUERDO FINAL, INTEGRAL Y DEFINITIVO ENTRE EL GOBIERNO NACIONAL Y LAS FARC-EP

¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

“El Señor juzgará entre las naciones y decidirá los pleitos de pueblos numerosos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro ni a recibir instrucción para la guerra”. Isaías 2:4 (DHH).

¡El tiempo de convertir nuestras armas en instrumentos de paz ha llegado! ¡La promesa bíblica es un anticipo de este acontecimiento esperanzador que significa el logro de un acuerdo final entre el Gobierno Nacional y la Guerrilla de las FARC-EP! ¡Por eso es que hoy tenemos Esperanza!

Valoramos el compromiso y la persistencia de las delegaciones del gobierno colombiano y las FARC-EP por alcanzar un acuerdo que de fin a la confrontación armada. Poner fin a esta confrontación de más de 50 años representa un paso fundamental para encaminarnos como sociedad colombiana hacia procesos de Verdad y Justicia, Antimilitarismo, Noviolencia y Reconciliación. Por eso como DiPaz interpretamos el logro de un acuerdo final como un signo de los tiempos, como un momento oportuno, como una Buena Noticia que nos conduce hacia la transformación del conflicto en Colombia. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

Ha finalizado la etapa de conversaciones y ahora nos aguarda la implementación de los acuerdos, aquella experiencia que procura la vida plena, donde la mesa compartida este servida para todos y todas en cada región y territorio de nuestra Colombia, sin exclusiones ni discriminaciones, sin violaciones de derechos, sin revictimizaciones y sin atentar contra nuestra única casa común, don de dones, nuestra madre tierra. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

Afirmar este día histórico pone de manifiesto la necesidad de ir por más y lograr así que el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, instalen la mesa de conversaciones. Como DiPaz reiteramos nuestro llamado a la partes para hacer esto posible cuanto antes. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

En el camino que sigue con la implementación de los acuerdos reafirmamos nuestro rol profético de anuncio de las buenas nuevas como iglesias y organizaciones basadas en la fe. Como parte de la sociedad civil colombiana, conscientes somos que el posacuerdo demandará todo nuestro esfuerzo y compromiso como acompañantes y veedores que exigen la implementación de lo acordado. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

¡Sí a los acuerdos logrados!

Diálogo Intereclesial por la Paz, DiPaz

https://dipazcolombia.wordpress.com/ Emal: dipazcol@gmail.com Twitter: @DiPazColombia Facebook: DiPaz Tel: 2326080; 3178933358

“… QUEDAS LIBRE DE TU ENFERMEDAD”


LUCAS 13:10-17 (Reflexión del Rev. Nelson Celis)

Texto:

10 Un día de reposo, Jesús estaba enseñando en una sinagoga, 11 y allí estaba una mujer que hacía ya dieciocho años sufría de un espíritu de enfermedad. Andaba encorvada, y de ninguna manera podía enderezarse. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» 13 Y en el mismo instante en que Jesús puso las manos sobre ella, la mujer se enderezó y comenzó a glorificar a Dios.14 Pero el jefe de la sinagoga se enojó porque Jesús la había sanado en el día de reposo, así que le dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar. Para ser sanados, vengan en esos días; pero no en el día de reposo.» 15 Entonces el Señor le dijo: «Hipócrita, ¿acaso cualquiera de ustedes no desata su buey, o su asno, del pesebre y lo lleva a beber, aun cuando sea día de reposo? 16 Y a esta hija de Abrahán, que Satanás había tenido atada durante dieciocho años, ¿no se le habría de liberar, aunque hoy sea día de reposo?» 17 Ante estos razonamientos de Jesús, todos sus adversarios quedaron avergonzados, pero todo el pueblo se alegraba de las muchas maravillas que él realizaba.

Detalles a resaltar:

– Día de reposo (equivale a sábado)

– La escena ocurre en una sinagoga

– mujer encorvada hace 18 años

– Jesús estaba enseñando

– Jesús “vio”, “llamó”, habló liberándola de la enfermedad, “puso las manos sobre” la mujer

– Mujer se enderezó, comenzó a glorificar a Dios

– Jefe de la sinagoga se enojó, reprochó a la gente

-Jesús responde al jefe con fuerza

– Adversarios de quedaron avergonzados

– El pueblo se alegraba de las maravillas que Jesús realizaba

Reflexión:

Muchas situaciones vivimos como personas, en las que se confrontan nuestra fe en Cristo el Señor y la realidad que nos circunda.  No todo lo que vemos y oímos es esperanzador; no todo lo que acontece en nuestra historia es justamente lo que esperamos. Mas aún en medio de aquello que nos desconcierta, de las realidades que desbordan nuestra capacidad de respuesta, de nuestras mismas necesidades no resueltas, se presenta siempre la posibilidad de que Dios nos sorprenda con su mirada puesta en nosotros, su voz llamándonos y sus manos prestas para sanarnos de nuestros males y liberarnos de nuestras cargas.  No importa cuánto tiempo hace que “cargamos” con nuestros vacíos, o si atravesamos una etapa de nuestra vida en la que las circunstancias no parecen beneficiarnos; no importa si lo que enfrentamos, ante los ojos de los otros o incluso los propios, no tiene resolución:  El Señor está ahí, presente, activo, presto para ver nuestra realidad y actuar, como nos lo recuerda el salmista (Salmo 103:3-6): El Señor perdona todas nuestras maldades, y sana todas nuestras dolencias, nos rescata de la muerte, y nos colma de favores y de su misericordia, nos sacia con los mejores alimentos
para que renovemos nuestras fuerzas, como el águila; Él imparte justicia y defiende
a todos los que sufren por la violencia
.

La historia de la mujer narrada en el Evangelio de Lucas, nos pone frente a la cruda realidad de quien ha perdido del horizonte de su proyecto de vida, la esperanza de ser parte e integrarse plenamente a la sociedad.  Además de la triste realidad de padecer a causa de una condición que día a día le reduce más, la mujer de la historia ha perdido la esperanza de recuperarse, pues son ya 18 años desde que vive de este modo y nada parece cambiar en sentido favorable; de hecho, ni siquiera pide al Maestro, al único que puede ayudarla, que lo haga.  Encorvada en su propia miseria, reducida ante la mirada de la sociedad, acostumbrada ya a no tener otro horizonte que sus propios pies y el suelo que pisan, ¿que podría desear o soñar esta mujer diferente a su sanidad?, sin embargo, nada hay que, después de 18 años de vivir así, le lleve a pensar que todo podría ser diferente.  No es que no sueñe, no es que no trace planes para el futuro, no es que no crea en la posibilidad de vivir mejor, pero su historia y la carga de las últimas dos décadas le han robado el brillo de sus ojos y le han convencido de que para ella no habrá posibilidad de ver de nuevo hacia el frente, de mirarse fijamente al espejo, de encontrar su mirada con otros ojos que le transmitan amor.  Ella camina por la vida, en el ahora, en el paso que está por dar, cargada de su pasado, encorvada por la curiosa mirada de quienes caminan a su lado pero que no le pueden ayudar a incorporarse, a asumir una posición más digna.

La historia de la mujer encorvada, es la historia de muchos en nuestra sociedad, el relato de un sinfín de encorvados, por los señalamientos, reducidos por los prejuicios de que son víctimas, aplastados por el rechazo de quienes les ven como diferentes, quienes les juzgan por la condición que viven, pero no se atreven a acercarse para verlos a los ojos y comprender su historia.  Cada vez más encorvados, incapaces de ver a los otros, desposeídos de su dignidad, encerrados en su limitado universo, con la carga interior de estar en medio de otras personas, que los consideran un estorbo.  Hace falta quien les lleve a levantar el rostro, quien les acoja aunque no les pueda sanar, quien les reconozca como semejantes con amor y sin prejuicio.

El Señor a través del profeta Isaías (58:9b-10) dice: Si quitas de tu medio el yugo, el dedo amenazador, y el lenguaje hueco; y si compartes tu pan con el hambriento y satisfaces el hambre de los afligidos, entonces tu luz brillará entre las tinieblas, y la oscuridad que te rodea será como el mediodía; advirtiéndonos así que, frente a los miles de “encorvados” estamos en medio de una oscuridad intensa que sólo será disipada cuando quitemos los prejuicios que nos atan, dejemos de señalar y juzgar y nos hagamos ofrenda y comunión para quien se encuentra afligido.  ¿Piensa cuántas personas se han cruzado últimamente en tu camino a quienes por su condición has rechazado o incluso invisibilizado para no comprometerte con su historia? ¿qué cosas te llevan a ti mismo/a a estar encorvado/a y perder el horizonte de tus sueños, de tu vida?

El relato del Evangelio, que nos hace ver a la mujer en su desgracia, nos pone también en escena su única posibilidad de transformación, su única oportunidad de salvación, que es también la nuestra: un Dios que nos ve, nos llama y nos libera de nuestra carga con su toque amoroso.  Pero entre Él y la mujer encorvada, entre Él y nosotros, está también la mirada desenfocada de otros que nos consideran inoportunos, quienes no ven el milagro que Dios está obrando, sino la transgresión a lo establecido, la prevalencia de la ley y el yugo, frente a la compasión.  Personas que fácilmente juzgan porque no logran entender la condición del otro, ni la acción de quien si le ha reconocido y busca redignificarlo. Cabe aquí recordar la dura reacción de Jesús, ante personas como estas: Pero ¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque le niegan a la gente la entrada al reino de los cielos, y ni ustedes entran, ni tampoco dejan entrar a los que quieren hacerlo (Mt 23:13).

Recientes acontecimientos en nuestra patria, nos ponen de manifiesto cómo estorban para la edificación del Reino entre nosotros, quienes alzan el dedo para juzgar -sin que tengan autoridad para hacerlo-, emiten sentencias y hasta acuden a las Sagradas Escrituras para impedir la gracia a otros, gracia que sólo el Señor tiene potestad de conferir y que da sin distinción; personas que no tienen reparo en excluir y estigmatizar a los diversos “encorvados” de la sociedad, pero que nunca han tenido el coraje de mirarles a los ojos y descubrir en ellos la mirada del mismo Cristo; les encorvan cada día más y sobre ellos ponen el peso de la ley, cuando podrían levantarles con la fuerza invencible del amor.  No comprenden el obrar de Dios, pero presumen de conocer y aplicar su ley: estos no han querido aceptar la invitación del Señor que les dice: Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma; porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana (Mt 11:29-30) y tampoco permiten que otros accedan a tal invitación.

Mas el Cristo vivo, ve, llama, toca, libera y devuelve la salud integral a quien, aun sin pedírselo, permite que Él obre y esto lo hace por encima de los que ponen obstáculos a la gracia, de quienes viven la triste esclavitud de una ley que pretenden cumplir sin comprender, y que siendo ellos mismos encorvados, no se reconocen como tales, pero en medio de sus retorcidos prejuicios sólo les alcanza la vista para identificar la paja en el ojo ajeno (Cf. Lc 6:41ss), estos que por su hipocresía, serán avergonzados.  El mismo Señor, nos reconoce como hermanos, miembros de la misma familia, endereza nuestra vida para que le demos gloria y le alabemos, superando las limitaciones de la ley deshumanizada y poniendo nuestra vida en el plano de la vivencia de la gracia.  La abundancia del amor de Dios alcanza para reconstruir nuestro proyecto de vida, levantarnos en dignidad el rostro para que le veamos y nuestra mirada repose de nuevo en el horizonte de plenitud que de su Reino nos quiere mostrar.  No más ver a pocos centímetros de nuestros ojos, con la limitada trayectoria de nuestros pasos, Él quiere que le veamos haciendo caminos y llevándonos a recorrerlos, quiere que su plan sea el nuestro, su voluntad lo que vivamos.  No importa cuántas miradas se posen sobre nosotros para juzgarnos, importa sólo la mirada de Cristo para rescatarnos.  No tienen peso los juicios que pesan sobre nosotros por parte de nuestros “hermanos”, importa sólo la misericordia de nuestro verdadero Hermano, Hijo del Padre que nos ha adoptado.  Nada nos hará encorvar de nuevo sobre nuestro propio pecado: ¡Cristo nos libera y endereza para seguir sus pasos!

Sabiendo que nadie puede limitar la gracia de Dios, la cual es derramada por igual sobre todos, los que están dentro de la iglesia y los que están fuera, incluso de la misma comunión de fe, ¿qué actitud asumiremos en adelante como cristianos/as frente al llamado del Señor a acoger y recibir a los más pequeños, a no juzgar, pues no nos ha sido concedida la autoridad para hacerlo, a dejar la hipocresía y ver por encima del pecado del ser humano la gracia que le es dada y el dador de ésta? ¿cómo ayudaremos a reencausar la iglesia para que sea efectivamente sal y luz del mundo y dé testimonio de Aquél que nos ha llamado de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida?

El Evangelio proclamado hoy concluye invitándonos, además, a no ser parte de los adversarios de Cristo, los que han de ser avergonzados, sino como su pueblo, alegrarnos de las muchas maravillas que realiza en nuestra vida. ¿Nos mueve en verdad y estamos dispuestos a dejarnos liberar y enderezar por el Señor o nos resulta más cómodo continuar poseídos por el espíritu de enfermedad que nos agobia y seguir en la vida encorvados?

El Dios de la vida, que ha puesto sus ojos en los corazones quebrantados, en los excluidos y rechazados, en las humanidades encorvadas y que llama con voz compasiva para tocar la vida entera de quienes están doblegados y enderezarlos, nos resulte cercano para que acojamos su gracia y obremos conforme a su modo de ser y actuar, en su nombre lo proclamamos. Amén.

 

“Vine a traer fuego a la tierra…”


LUCAS 12:49-56 (Reflexión por el Rev. Nelson Celis)

¿Nos hemos preguntado alguna vez lo que significa para nosotros seguir a Cristo, ser parte de la iglesia, creer y trabajar en el proyecto del Reino? ¿A qué cosas hemos renunciado, qué hemos dejado de hacer, qué cambios hemos tenido que realizar?  De seguro es más que tener que madrugar cada domingo para asistir a culto, o trasnochar cuando asistimos a un estudio bíblico nocturno.  Es más que separar algún dinero de nuestro salario para dar la ofrenda, apoyar la cafetería y cubrir los costos de desplazamiento hacia la iglesia.  ¡Y es que si no lo fuera, realmente sería muy pobre y triste nuestra vida cristiana!

Y en una época como la que vivimos, con tanta persecución a causa de expresar lo que se piensa o cree, públicamente; con tan fuertes tendencias hacia la polarización del pensamiento y de la vida misma y en medio de tantos fanatismos lejanos del deseo de Cristo de que vivamos en unidad y que nos amemos unos a otros, no está de más pensar que algún grado de dificultad habrá de conllevar seguir los pasos del Maestro.

Ahora bien, si hoy en día resulta difícil vivir la fe en Cristo, aun cuando se habla tanto y en tantos escenarios – incluida la misma iglesia-, de Derechos Humanos, de libertad de culto y credo, de libre desarrollo de la personalidad, de respeto por la diferencia, de no discriminación, y muchas otras cosas que los cristianos mismos predicamos cuando recordamos que “Dios no hace acepción de personas” (Ro 2:11; Hch 10:34; Ga 2:6; Ef 6:9), pero que la mayoría de veces no aplicamos, a pesar de estar ligadas con nuestra identidad de discípulos y discípulas, hermanos todos en Cristo, hijos del mismo Padre; ¡cuánto más habrá resultado difícil, por no decir arriesgado, seguir a Cristo y su enseñanza en el tiempo que desarrolló su ministerio!

Quienes hicieron opción por el Evangelio, evidentemente vivieron conflictos y división: con sus familias, con sus vecinos, con las instituciones religiosas y políticas y hasta con su propia conciencia, que les empujaba a aceptar la salvación en Cristo, incluso a costa de su propia vida, como lo expresa el mismo Evangelio según San Lucas (9:24), en palabras de Jesús: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará.”   El seguimiento de Cristo, implicaba cuestionar lo establecido y a quienes usaban la ley para oprimir, pero no la ponían por obra, antes bien, terminaban por volverse estorbo para los demás, como lo evidencia Jesús en Mt 23:13: “¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque le niegan a la gente la entrada al reino de los cielos, y ni ustedes entran, ni tampoco dejan entrar a los que quieren hacerlo.”

Ser judío y seguir a Jesús, un rabino itinerante que se rodeaba de personas con mala fama, comía con ellos, se dejaba tocar por y tocaba a personas impuras, y además predicaba un mensaje de perdón, aceptación de todos y amor, incluso a los enemigos, tendría que tener consecuencias funestas. Pertenecer a un pueblo diferente del judío y seguir a un rabino judío que cumple las leyes de su nación, pero que cuestiona cómo éstas lesionan al ser humano y se convierten en una carga, que anuncia un mensaje de inclusión a pesar de pertenecer a un pueblo excluyente, que enseña principios universales de comunión y tolerancia, tendría que resultar poco convencional, sorprendente y hasta generar justificada desconfianza.

Adicionalmente, seguir a Jesús, movía a cambiar el modo de creer, asumir a Dios como Padre y cercano e incluso asumir nuevos valores, cambiar de perspectiva frente al otro, rechazar la tentación de juzgar, aceptar como hermano a todo aquél que cumple la voluntad del Padre, en fin, seguir a Jesús conllevaba una nueva forma de vida: la misma asumida por Él.

Y es que además, Jesús con su ministerio desafía los valores tradicionales y rompe con las estructuras y estilos de vida dominantes, siendo fiel hasta la muerte, aunque esto le traiga angustia (Lc 12:50) y para quienes le siguen signifique subordinar los lazos familiares a los valores del Reino. De ahí que confesar a Jesús trae división, conflicto, peligro, y esto parece paradójico tratándose de aquél a quien el profeta Isaías llama “Príncipe de paz” (Is 9:6).

Lamentablemente, el dilema que representa para los contemporáneos de Jesús seguirlo, no pareciera ser el de los cristianos de nuestro tiempo. Y habría que preguntarnos si somos capaces de vivir el Evangelio como Cristo, asumiendo todos los riesgos; si nos hemos enfrentado realmente a divisiones en nuestro hogar por ser coherentes con los valores del Reino, si el fuego del Espíritu Santo que recibimos en el bautismo, está ardiendo en nuestra vida, en nuestras relaciones, en el ministerio que desarrollamos, o si más se asemeja a la lánguida llama de una vela… eléctrica, que ni siquiera calienta.

Algunos cristianos hablan de Cristo, sólo en clave de una vida futura, de un “más allá” esperanzador, pero ajeno al tiempo presente, al hoy y al ahora, que es donde se debate nuestra existencia; al aquí y en este lugar, que es donde nos hacemos prójimos, donde vivimos el amor, donde Cristo reclama un vaso de agua, vestido, consuelo y compañía.  Por eso, Jesús cuestiona la habilidad que tenemos para discernir el aspecto del cielo y de la tierra (Lc 12:56), pero no el tiempo presente, ¡ojo! no sólo el futuro, sino el ahora, es lo que ha de interesarnos en principio, en el seguimiento de Cristo, pues sólo así, en el presente vivimos recibiendo y haciendo uso de su gracia que alcanza para siempre.  Muchas de nuestras oraciones, prácticas y rituales están por fuera de tiempo y no dicen nada frente al sufrimiento del mundo, frente a la pobreza y el hambre, frente a las persecuciones por tan variados motivos, más bien, parece que nuestra vida de fe estuviera restringida al ensimismamiento, hasta que aparece un motivo para alzar la mano, extender el dedo y señalar y juzgar a otros, incluso con la Biblia en la otra mano.  Como sabemos que somos justificados por Cristo y lo profesamos en el calor de la iglesia, caemos en una piadosa indolencia y nos ubicamos en la posición de los puros y santos, escogidos y selectos, librados del fuego eterno, que no mueven un dedo para ser prójimos de quienes lo requieren, pero sí para señalar los pecados ajenos. Ante esa actitud, Cristo nos da un apelativo: “¡Hipócritas!” (Lc 12:56), pues asumimos lo que nuestro estimado pastor Bonhoeffer habría de llamar “gracia barata”.

Sin embargo, la idea no es restregarnos en el rostro nuestra ineptitud como cristianos a medias, sino repensarnos en el seguimiento y discipulado, fijar la mirada en Jesús, quien murió en la cruz, como dice la carta a los Hebreos (12:2), asumiendo, además, las indicaciones del Salmo 82 que nos demanda defender a los pobres y a los huérfanos, hacer justicia y liberar a los afligidos, menesterosos y necesitados, y ponerlos a salvo del poder del pecado.  Para esto es necesario, partir de reflexionar sobre cómo hacer más productiva nuestra participación en la iglesia, el tiempo que compartimos antes, durante y después del culto; cómo no sólo creer en Cristo, sino también vivir como Él en medio de nuestra realidad, partiendo de la casa, el trabajo, la iglesia, para impactar la sociedad. También ver en qué medida, Cristo y su fuego transformador y purificador nos lleva a participar de la vida de la iglesia no como una obligación, sino como el escenario donde al compartir mi fe me animo, animo a otros, me preparo para enfrentar el mundo y hacer la diferencia en él.

Seguir a Cristo, de seguro traerá división a muchas dimensiones de nuestra vida, -y es necesario que así suceda para permitir el cambio que Dios quiere obrar en nuestra vida-, pero traerá también gozo y alegría, paz y reconciliación si nos identificamos con Él y con su anuncio, si respondemos a su llamado de ser voz profética que sabe leer los signos de los tiempos y no se queda de brazos cruzados, si le escuchamos y confiamos cuando dice: “Mi palabra es como el fuego; ¡es como un mazo que parte las piedras!” (Jr 23:29) y que agrega “Yo he venido para traer fuego al mundo, y ¡cómo me gustaría que ya estuviera ardiendo!” (Lc 12:49); si somos capaces de asumir la misión a la que nos ha llamado, juzgando por nosotros mismos lo que es justo (Lc 12:57) para que posibilitemos lo que anuncia el profeta Isaías cuando dice que “La justicia hará posible la paz; la justicia redundará en reposo y seguridad para siempre.” (Is 32:17).  ¿Nos animamos a seguirle siendo bautizados con el bautismo con el que Él fue bautizado? (Lc 12:50; Mc 10:38-39).  Si es así, digámosle “¡Levántate, oh Dios, y juzga la tierra! ¡Tuyas son todas las naciones!” (Sal 82:8).

MISIÓN SANTIAGO APÓSTOL


IMG-20160731-WA0011

La iglesia Evangélica Luterana San Pablo, como signo de unidad fraterna, acompañó durante los días 27 al 31 de julio, por medio de su pastor, el Rev. Nelson Celis, la comunidad que se congrega en Yopal.

Durante estos días se realizaron visitas  a las familias, estudios bíblicos (vida cristiana, la realidad del sufrimiento y la presencia de Dios), acompañamiento a los procesos formativos de los niños y niñas, conversatorios (fortalecimiento familiar, pedagogía para la paz), realización del programa online “Enciende una luz”, escuela dominical (La libertad cristiana) y se celebró el Culto Mayor con unción especial a los niños y niñas de la iglesia y a los enfermos.  Fueron días de compartir y de gozo en el caminar eclesial, así como un signo de la fuerza del Espíritu que nos une en oración y acción.

ENCIENDE UNA LUZ: 22 EMISIÓN SEGUNDA TEMPORADA “MISIÓN SANTIAGO APÓSTOL EN YOPAL”


Vigésimo segundo programa de la segunda temporada de “Enciende una Luz”, del 28 de julio de 2016, sobre “La Misión Luterana Santiago Apóstol en Yopal”. Programa #50 desde el inicio del espacio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis. Invitados: Gladys Yirlandy Pérez, Filonila Benavides, Luis Eduardo Rojas, Cristian Bernal, líderes de la Iglesia Evangélica Luterana en Yopal.

ENCIENDE UNA LUZ: 21 EMISIÓN SEGUNDA TEMPORADA “FORMACIÓN CRISTIANA: ESCUELA BÍBLICA DOMINICAL”


Vigésimo primer programa de la segunda temporada de “Enciende una Luz”, del 21 de julio de 2016, sobre “Formación cristiana: Escuela bíblica dominical”. Programa #49 desde el inicio del espacio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis. Invitado: Guiovanni Nuñez Robayo (Comunicador social, maestro de escuela dominical IEL San Pablo)