QUEREMOS VIVIR ARRAIGADOS EN TI, SEÑOR


Muy grandes son tus obras, Señor, y muy profundos tus pensamientos. (Salmo 92:5)

Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados. (Colosenses 2:7)

¡Ay, Señor! Ver el estado de nuestro mundo nos acongoja: corrupción en quienes nos gobiernan y manejan nuestros recursos, homicidios sólo porque sí, masacres de inocentes para ocultar los “torcidos” que realizan los políticos, ignorancia en quienes eligen a estos políticos, verdades acomodadas, que no son más que mentiras; engaño, desencanto y frustración.  ¿Por qué Señor si tu obra ha sido hecha perfecta y buena y nosotros somos tu obra, imagen y semejanza tuya? Algo o mucho estamos haciendo mal, Señor y el habernos apartado de ti nos ha puesto en este escenario de pecado, que no es lo que en tu proyecto ideaste; mas sólo tú puedes sacarnos del abismo, sólo tú, puedes liberarnos del ciclo del mal que hemos generado, sólo tú puedes mantenernos firmes en la vida, por medio de la esperanza y la confianza en ti.  No nos cansamos de pedirte, ¡ayúdanos Señor!, pues el embrollo en el que nos metimos con nuestros actos y falta de amor, supera nuestra capacidad de resolverlo. ¡Ayúdanos Señor!, para que brille la verdad y se imponga tu voluntad antes que nuestros deseos.  ¡Ayúdanos Señor!, para que entendamos que tú eres el camino, la única opción, la vía a seguir y el guía, para superar la corrupción y el mal al que le hemos concedido tanto poder sobre nosotros.

Hoy no nos queda más que confiar plenamente en ti y, siguiendo tus preceptos, trabajar para el Reino que nos has manifestado, sabiendo que es por tu gracia que lo podemos hacer: sin tu misericordia, sin tu amor, sin tu Espíritu no podremos ver la vida abundante, buena, plena a la que nos quieres conducir, desde ahora y para siempre.  Ponemos nuestro empeño y compromiso, Señor, en hacer del mundo un lugar mejor y contribuir a la restauración de lo que hemos dañado, danos fuerza para hacerlo bien y convencer a otros de que sólo en ti es posible la vida verdadera.  Queremos caminar por tus sendas, oh Dios, en tus manos nos ponemos, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro guía, maestro y Señor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

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TÚ NOS CONOCES Y NOS AMAS, SEÑOR


¿Por qué menospreciaste la palabra del Señor, y actuaste mal delante de sus ojos? (2 Samuel 12:9a)

Pero el fundamento de Dios está firme, y tiene este sello: «El Señor conoce a los que son suyos»; y: «Que se aparte de la iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.» (2 Timoteo 2:19)

Amado Señor, Dios nuestro, concédenos en este día la fortaleza para enfrentar las diversas situaciones que la vida nos presenta; haz que seamos dóciles ante tu voz que nos llama e invita a cumplir tu voluntad, pero que frente a las injusticias nuestra respuesta sea fuerte y contundente.  Queremos ser reconocidos como tus hijos, pero no sólo de nombre, sino por los actos que realizamos en coherencia con la fe que nos has dado y el Espíritu que nos acompaña.  El mundo desprecia a los que se oponen a sus valores, pero no nos importa ser despreciados si estamos dando testimonio de tu Hijo Jesucristo, Palabra encarnada y viva, Verdad absoluta, camino que conduce a ti, Padre.  Estamos cansados de la opresión del hombre por el hombre, de la maldad de algunos hacia tu creación y del menosprecio de los corazones corrompidos por la gracia que nos concedes.  Nuestra voz quiere ser la voz de quienes han sido acallados, nuestras manos quieren trabajar por los desvalidos, nuestra vida quiere ofrendarse por aquellos por los que nadie daría la vida, pues esos son los pobres de los que nos habla Cristo, a quienes escuchó, sanó, salvó y puso como ejemplo y cabeza en la procesión hacia la vida eterna.

Permite Señor, que seamos siempre coherentes como discípulos fieles del Maestro de vida y habiendo escuchado su voz y su mandato, pongamos por obra cuanto nos ha pedido, para ser llamados cristianos y serlo en realidad, ser reconocidos como sus amigos y, llevando nuestra cruz, caminar con Él, haciendo visible su Reino, reavivando la esperanza en su promesa y superando el miedo a la muerte, por Él vencida.

Hoy imploramos tu bendición, la recibimos y compartimos, tú que eres Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

CLAMAMOS A TI Y TÚ RESPONDES, SEÑOR


Y todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, y entre ellos estará el remanente al cual el Señor ha llamado, porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, tal y como el Señor lo ha dicho. (Joel 2:32)

Así que pidan, y se les dará. Busquen, y encontrarán. Llamen, y se les abrirá. (Lucas 11:9)

Gracias te damos, Señor, por permitirnos gozar de un día más de vida, gracias por la luz del sol que nos recuerda, como una caricia, tu presencia permanente entre nosotros, gracias por los seres que nos rodean, por la compañía y cercanía de quienes nos aman y a quienes sin esperar nada a cambio, podemos amar.  Este es un día para reconocer que el ser tus hijas e hijos, dignidad inmerecida que nos has otorgado por medio de Jesucristo, conlleva vivir en coherencia con tus preceptos, ser como es tu Hijo y dar cuenta de la misericordia por la cual somos redimidos.  Nos das una herencia que no merecemos, pero que queremos recibir, con la confianza puesta en ti, sabiendo que sólo por tu gracia lograremos vivir conforme a tu voluntad.  Hemos invocado tu nombre, Señor, y nos has mirado con compasión, hemos llamado y has respondido superando nuestras expectativas.  Ayúdanos Padre a ser testigos de la fe, la esperanza y el amor, a mostrar tu rostro a quienes aún no te reconocen y a seguir sirviendo en tu Reino como coherederos dignos, dejando de lado lo que afecte nuestro vínculo contigo y procurando siempre los bienes mayores que de ti provienen.

El mundo que clama, espera respuesta ante su confusión, miedo y desolación y por ello tú nos envías a anunciar el Evangelio de Cristo, a ofrendar nuestra vida haciéndonos prójimo de quienes lo necesitan, a abrir caminos de esperanza donde otros sólo ven murallas, a promover unidad en medio de quienes viven en conflicto, a ser auténticos discípulos de Aquél que nos enseñó a ver los milagros de la cotidianidad, a tocar para sanar, a orar para ser fortalecidos, a ver en la cruz florecer la vida y a esperar con fe el cielo nuevo y la tierra nueva, mientras se trabaja con tesón para transformarlo todo con amor, en nombre de este Maestro que se ha entregado por nosotros, oramos ante ti, sabiendo que nos escuchas, y el Espíritu que nos dejó como compañero nos siga guiando y santificando, por Cristo Jesús. Amén.

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Rev. Nelson Celis

REFLEXIÓN PASTORAL SOBRE FILIPENSES 4:1-9


EPISTOLA DE SAN PABLO A LOS FILIPENSES 4:1-9

 Así que, hermanos míos, amados y deseados, gozo y corona mía, ¡manténganse firmes en el Señor, amados!

Ruego a Evodia y a Síntique, que se pongan de acuerdo en el Señor.También a ti, mi compañero fiel, te ruego que ayudes a éstas que lucharon conmigo en el evangelio, junto con Clemente y mis otros colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.

Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense!Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello. Lo que ustedes aprendieron y recibieron de mí; lo que de mí vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes.

Reflexión pastoral:

Pablo habla a la comunidad de Filipos, para invitarlos a mantenerse firmes en el Señor, resolver los conflictos que están pendientes de atención y dar en paz testimonio de lo que han recibido.  Es un mensaje puntual que atraviesa la historia de la cristiandad para llegar a nuestros oídos y movernos en el camino de transformación que realizamos con la gracia de Dios y la fuerza de su Espíritu en Cristo Jesús.

No hay por qué temer, no hay razón para no seguir coherentemente el ejemplo y las enseñanzas del Maestro, aun cuando esto signifique vivir la experiencia de la cruz: ¡esta es la vida verdadera, la que tiene sentido!  Por eso Pablo pide que se piense en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, digno de alabanza, esto con el ánimo de ocuparnos en lo que vale la pena ante Dios y no preocuparnos por los asuntos del mundo que en nada contribuyen a nuestra salvación y nos distraen del amor y misericordia de nuestro Padre.

Es claro que el mundo busca llenarnos de cargas y angustia, para alejar nuestros ojos y corazón del Señor, mas por gracia hemos sido redimidos y la vida que nos ha sido otorgada trasciende al mundo mismo, con todo y sus fantasías de bienestar y éxito.  Hoy te invito a sentir la fuerza del Espíritu obrando en ti, a dar testimonio del amor del Señor y hacerte discípulo/a auténtico/a de Cristo, sirviendo a tus hermanos/as, poniendo el corazón en todo lo que haces y haciendo todo como para Dios, quien cuida de ti y no te abandona, pues es fiel.  No importa dónde nos lleve el camino, si vamos con el Señor: ¡Él es el Camino! y nos conduce a la perfecta paz y la vida en plenitud… lo importante es no cansarse de caminar y seguir sirviéndole en toda criatura de la que nos hacemos prójimo, en el lugar donde nos encontremos, con los recursos con que contemos, poniendo nuestra vida plenamente al servicio del Reino.

Cierto es que en ocasiones, tomamos decisiones que no se corresponden con lo que Dios quiere, pues desde nuestra soberbia creemos que su voluntad se debe ajustar a la nuestra, mas Él mismo, nos lleva a descubrir, que nuestros caminos no son sus caminos y que, si encomendamos a Él todos nuestros proyectos, su voluntad se irá manifestando de modo tal que veremos que la nuestra, finalmente, se adecúa a la suya, se corresponde, pues nos es dado el discernimiento y nuestras decisiones, fruto del don de Dios y de la confianza en su voluntad, aunque desconcierten al mundo, nos traerán paz.  El libro de los proverbios enseña “Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas.” (Prov 3:5-6) Es así como Dios nos permite actuar con discernimiento, si oramos y nos abandonamos a su misericordia, si le clamamos con el corazón y estamos dispuestos a dejar que Él obre.  Él escucha nuestra oración, responde a nuestra súplica y nos hace ver su voluntad, nos muestra sus caminos.

Mi deseo este día es que pongas el sentir de tu corazón en manos del Señor, que con absoluta confianza le encomiendes las situaciones que te tienen viviendo en angustia y te roban la paz y tengas la apertura para escuchar su voz, recibir su bendición y acoger plenamente su voluntad.  Yo lo he hecho y por eso, el camino a seguir, se me ha ido despejando y con la claridad que produce la verdad y la luz de Dios, puedo reanudar la marcha, firme en el Señor, aunque tenga que dejar los proyectos actuales, pues escuché la voz del Señor diciéndome, como te dice a ti hoy: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te sostiene por la mano derecha y te dice: «No tengas miedo, que yo te ayudo».” (Isaías 41:13). ¿Comprendes? Es claro que el camino continúa, y aunque parezca alejarnos, más adelante nos llevará a reencontrarnos, si es que vamos con Él, con quien nos lleva de la mano.

Bendecido recorrido por la vida, ten junto a los que son del Señor. Y, parafraseando a San Pablo, que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús.

Rev. Nelson Fernando Celis Ángel, 15 de octubre de 2017

NOS REGOCIJAMOS EN TI, SEÑOR


Yo me regocijaré grandemente en el Señor; mi alma se alegrará en mi Dios. Porque él me revistió de salvación; me rodeó con un manto de justicia; ¡me atavió como a un novio!, ¡me adornó con joyas, como a una novia! (Isaías 61:10)

Bienaventurados ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes los que ahora lloran, porque reirán. (Lucas 6:21)

Señor, contigo no carecemos de nada, tú nos ornas con tu gracia y alegras nuestro corazón. Este día queremos encomendarte nuestros proyectos, queremos que seas tú disponiéndolo todo para que nada de lo que hagamos nos aparte de ti, sino que antes bien seamos fieles a tu voluntad, que es buena para todos.

Ponemos también en tus manos, Señor, a aquellos que están pasando por situaciones difíciles, quienes están enfermos, tristes o angustiados, quienes están abandonados o desprotegidos, quienes pasan hambre o no gozan de una alimentación adecuada, en general, a todos aquellos que hoy están tristes y lloran, pero que, sabemos, sólo en ti hallarán consuelo y respuesta a su clamor: ayúdalos, Señor, y haz que por medio nuestro vean obrar en su vida tu misericordia, sientan tu amor, se renueven en la esperanza de un Dios que les ama y no les abandona; que sean saciadas todas las criaturas, que rían plenas de gozo en tu presencia, que sean adornadas con el esplendor de tu gracia.

Como hijas e hijos tuyos, te pedimos que nos hagas, dignos testigos y servidores de tu reino, con el ejemplo de Jesús, quien pasó por el mundo en actitud de servicio, sanando a los enfermos, redignificando a los excluidos y marginados, enseñando la verdad que conduce a ti, perdonando los pecados a quienes se arrepentían y a todos nos concedió la redención y nos dejó el Espíritu Santo, del maestro de Nazareth somos discípulos y en su nombre oramos.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

 

ERES NUESTRA ESPERANZA, SEÑOR


Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. -Dice el Señor-. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza. (Jeremías 29:11)

Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. Nosotros anunciamos a Cristo, y amonestamos y enseñamos a todo el mundo en toda sabiduría, a fin de presentar perfecta en Cristo Jesús a toda la humanidad. (Colosenses 1:27-28)

Señor, en ti esperamos: tú has manifestado tu voluntad, para que vivamos conforme a ella, con el propósito de que tengamos un futuro pleno de esperanza y esto nos llena de gozo y confianza en tu obra.  Nuestro deseo es servirte dignamente, en aquellos que necesitan apoyo, quienes buscan de ti en su prójimo: fortalécenos para la misión a la que nos has llamado y acompaña nuestro ministerio para que en todo demos cuenta de ti.  Queremos anunciar a Cristo con nuestros actos y obrar a su modo, siendo solidarios y compasivos para con quienes sufren, son excluidos o pasan necesidad.  No queremos estar ciegos ante el dolor de tus criaturas, ni pasar de largo ante los menesterosos del mundo, por eso te pedimos que nos inspires siempre el gesto y la palabra oportuna frente a nuestros hermanos necesitados y en nuestro corazón esté el querer ser imitadores de tu Hijo.

Hoy ponemos ante tu presencia lo que somos y tenemos, esperando vivir plenamente los valores de tu Reino con el mismo amor con que nos colmas, movidos por tu gracia, llenos de tu Espíritu: ayúdanos a ser tus dignos testigos, unidos a todos tus hijos e hijas, nuestros hermanos, discípulos de aquél que como maestro nos enseñó el camino mejor y nos conduce a través suyo hacia ti, por medio de la Verdad, Jesucristo, nuestro modelo y ejemplo, nuestro amado redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

NO ESTÁS LEJOS DE NOSOTROS, SEÑOR


Los marinos, que conocen el mar, con sus naves comercian en muchos lugares. Allí, en lo profundo del mar, han visto las maravillosas obras del Señor. ¡Alabemos la misericordia del Señor, y sus grandes hechos en favor de los mortales! (Salmo 107:23-24, 31)

Lo cierto es que él [el Señor] no está lejos de cada uno de nosotros. (Hechos 17:27 b)

Señor, en ocasiones puede parecernos que estás distante, pues mucho de lo que acontece escapa a nuestra comprensión y a lo que esperamos de ti, ya que no somos aún plenamente conscientes de tu amor por la humanidad y de las grandes cosas que has hecho por nosotros.

Hoy queremos pedirte, Señor, discernimiento para poder obrar siempre el bien, paz, para sentir tu presencia incluso en medio de nuestras dificultades y un gran corazón para ser compasivos, al modo de Jesús, con nuestro prójimo: queremos de este modo aprender a descubrirte presente y cercano a cada momento, en cada instante de nuestra vida.

Tú nos recuerdas que estás cerca, que nos cuidas y velas por nuestro bienestar, que en ti podemos reposar y contigo hemos de caminar para ver tu misericordia manifestarse en cada criatura y gozarnos en tu Reino con la herencia prometida.  Mueve nuestra existencia, con la fuerza de tu Espíritu, para que demos los frutos que esperas y vivamos fielmente tu voluntad, dando testimonio de tu amor y sirviendo en el otro como dignos hijos tuyos.  Permítenos ver tu gloria al final de los tiempos y anticiparla en el presente con tu gracia por medio de nuestros actos como nacidos de nuevo, por el agua y el Espíritu.  Nos entregamos, pues, a ti Padre misericordioso, sabiendo que por tu amor maternal hemos sido redimidos gracias a Aquél que entregó por nosotros su vida en la cruz y nos abrió las puertas del Reino con su resurrección, Jesucristo nuestro amado redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

ES NECESARIO OBEDECERTE ANTES A TI, SEÑOR QUE AL “MUNDO”


Pero al fin del tiempo yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo y recobré la razón. Bendije entonces al Altísimo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y cuyo reino permanece por todas las edades. (Daniel 4:34)

Pedro y los apóstoles respondieron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:29)

Nuestro buen Dios, Padre / madre: plenos de ti, sabemos que no hay buen vivir, fuera de tu gracia.  Somos conscientes de la distancia que hemos generado contigo a causa de nuestra necedad, pero queremos superarla, acercarnos más y dejar que tú te acerques.  El mundo está ensordecido y no escucha tu Palabra, los corazones se endurecieron y no viven tu ley y la iglesia misma, te profesa de labios para afuera, pero su corazón está lejos de ti. ¿Cómo hacer para retornar a la fuente? ¿cómo hacer para vivir por tu Espíritu y dejar que sea quien nos mueva?

Ayúdanos, Señor, a retomar la senda, a enderezar nuestros pasos, a caminar contigo y hacia ti, obedeciendo tus preceptos. Toca los corazones de quienes se hacen llamar cristianos, para que lo sean en realidad: que podamos asumir en verdad que el cumplimiento de la ley es el amor, que quien ama, ha cumplido la ley y este es tu mandato principal, amar.

Hoy te pido, Señor que los creyentes se empeñen en tu obra, que se abran más comedores comunitarios, hogares para desprotegidos y abandonados, escuelas para la vida y dignos centros médicos y no tantas iglesias.  Que podamos reunirnos para resolver los conflictos, celebrar la vida, aprender de la sabiduría que nos das y compartir el alimento, celebrando menos cultos sintéticos y más actos de amor en comunidad.

Permite, Señor, que quienes hemos dedicado la vida a tu servicio, podamos dar testimonio de lo que has hecho en nosotros y anunciar tu Evangelio a la par que realizamos acciones transformadoras emanadas de él, que atraigan más personas hacia ti, con sinceridad y amor cambiando sus vidas, sanando sus heridas, devolviendo la esperanza, fortaleciendo la fe.

Ponemos nuestro trabajo cotidiano en tu presencia, para que todo cuanto realicemos dé cuenta de tu gracia, en el nombre de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Rev. Nelson Celis

 

 

 

EN TU TIEMPO, SEÑOR, EN TU TIEMPO


Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad. (Eclesiastés 3:1)

Mientras éstos se alejaban de Jesús, Pedro dijo: «Maestro, ¡qué bueno es para nosotros estar aquí! Vamos a hacer tres cobertizos; uno para ti, otro para Moisés, y otro para Elías.» Pero no sabía lo que decía. (Lucas 9:33)

Señor, gracias te damos en este día, por permitirnos estar en pie, aun cuando muchos se sienten vencidos por sus problemas; gracias por levantarnos con una sonrisa, al saber que gozamos de la vida incluso con todos los desafíos que nos presenta.  Hoy estamos dispuestos a asumir la tarea de ser mejores personas, de relacionarnos adecuadamente con todos los seres, de cuidar nuestro entorno para que la vida siga floreciendo.  Perdona nuestra conducta inapropiada, pues aun sabiendo que de la naturaleza depende nuestra existencia, la hemos deteriorado, poniéndola en el límite de la desolación, de la muerte: ayúdanos a reestablecer el vínculo de amor con toda tu creación, a sentirnos parte de ella y no sus dueños.

Tú nos recuerdas que todo tiene su tiempo, por ello queremos aprender a confiar en ti, en tu voluntad y a no desesperarnos, cuando no entendamos lo que sucede.  Queremos vivir conforme a tu deseo y poder restaurar de tal modo nuestra casa común, que toda criatura pueda siempre decir “qué bueno es para nosotros estar aquí”. Queremos ver tu rostro en las maravillas de la obra de tus manos, aprendiendo a respetarla y cuidarla, garantizando así nuestra pervivencia y el alimento suficiente para todos los que comparten la vida en esta tierra.

Ponemos en tus manos nuestro trabajo cotidiano, nuestro esfuerzo y fatigas, pero ante todo nuestro amor y la vida misma que nos has concedido vivir: haznos testigos de tu evangelio, servidores de tu reino, verdaderos discípulos de Aquél en cuyo nombre oramos: Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

Rev. Nelson Celis

TÚ NOS AYUDAS Y NOS RECONCILIAS, SEÑOR


¡Fíjense bien! Dios el Señor es quien me ayuda; ¿quién puede condenarme? Fíjense y verán que todos ellos se envejecerán como la ropa; ¡serán carcomidos por la polilla! (Isaías 50:9)

Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. (Romanos 5:11)

Señor, Dios, que nos ayudas, estamos agradecidos contigo por la reconciliación obrada por Cristo, con su sangre: nosotros, presa del pecado, nos apartamos de ti y no damos testimonio de ser tus hijas e hijos, mas por tu infinita misericordia, has querido que nuestra deuda fuera pagada, reconciliándonos así contigo y disponiendo nuestra vida para que te sirvamos en fidelidad como agentes de transformación en el mundo, emisarios de la paz, trabajadores de la justicia, ayudados con tu Espíritu.

El mundo clama con dolor que la violencia cese, que los corazones violentos sean pacificados, que los opresores depuestos del poder y que para toda la creación sea finalmente la paz.  Señor, sólo tú puedes responder a este clamor, sólo tú puedes hacer nuevas todas las cosas, sólo tú puedes establecer definitivamente tu reino de justicia y amor, ¿cómo hacer para ya disfrutarlo? ¿cómo mover al ser humano al arrepentimiento y la conversión? ¿cómo hacer ver tu rostro de Padre para quienes han perdido la esperanza y han caído en el juego desenfrenado de los perversos?  Ayúdanos Señor, para que cuantos creemos en ti y sabemos de tu fidelidad, podamos llevar la buena nueva de la Salvación en Jesucristo a todos los pueblos, pero no como un discurso elevado o moralista, sino como una práctica apetecible, sosegada, vital y transformadora, como es el ministerio de Cristo entre nosotros.

Que tu Espíritu nos siga moviendo, oh Señor, para que veamos el mundo con tus ojos y nos hagamos Evangelio vivo en el contexto en el que nos movemos.  Cada una de nuestras acciones dé cuenta de ti, cada una de nuestras palabras hable de tu amor, que la esperanza resurja y con el corazón en nuestras manos sirvamos al prójimo excluido, al prójimo pobre, al prójimo angustiado, al prójimo desesperado, al prójimo menesteroso, al prójimo olvidado, al prójimo recluido, al prójimo cautivo, al prójimo que te ha olvidado.

Ponemos en tus manos nuestro ser y en comunión contigo, ofrendamos nuestra vida por el reino, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro salvador. Amén.

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Rev. Nelson Celis

 

GRACIAS POR TU FIDELIDAD, SEÑOR


Dios nuestro, lo oímos con nuestros oídos, y nuestros padres nos lo contaron: ¡las grandes proezas que, en su favor, realizaste en los días de antaño! (Salmo 44:1)

¿Y qué más puedo decir? Tiempo me faltaría para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, que por la fe conquistaron reinos, impartieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de flaqueza, llegaron a ser poderosos en batallas y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. (Hebreos 11:32-34)

Oh, Señor, nos sentimos honrados por tu presencia en medio de tu pueblo: no te has distanciado nunca y, como en la antigüedad, sigues mostrándonos tu fidelidad y misericordia que son eternas.  Nosotros somos inconstantes, fuimos separados por el bautismo para una vida nueva en ti, pero al crecer lo olvidamos y terminamos apartándonos de tu voluntad.  Constantemente nos llamas al servicio del Reino por medio del grito de los pobres, excluidos y oprimidos, pero no te oímos, o sencillamente no respondemos.  Tú no te cansas de buscarnos y repetir nuestro nombre, mas el mundo nos ensordece y nos sume en tinieblas que nos impiden verte: ¡no ceses de ir tras nosotros, pues solos no podríamos llegar ante ti! ¡Te necesitamos, Dios de amor!

Somos conscientes de que somos inestables, no nos comprometemos con la iglesia, no somos solidarios con nuestro prójimo y pocas veces sentimos compasión: la televisión y la internet nos han captado para “narcotizarnos”, la música de las “sirenas” del mundo perdido y corrompido, ha poseído nuestros cuerpos, ha borrado la sensatez de nuestras mentes y nos induce al desenfreno, al irrespeto por el otro, al deseo sucio de la complacencia sin límite.  Nos volvimos cómplices de los corruptos, pues nos tienta su estilo de vida y su poder económico, por eso callamos, por eso accedemos a sus pretensiones, por eso normalizamos su proceder pecaminoso que contradice tu voluntad.  Desde las pequeñas cosas se descubre nuestra falta de ti, Señor, y no porque no estés, sino porque no queremos aceptarte, porque nos falta valor para asumir tu proyecto del Reino, porque somos facilistas y le huimos a la cruz, aun cuando fue vencida por Cristo, nos sigue intimidando la muerte y es que espiritualmente estamos ya muertos.

Ayúdanos Señor, a vivir el Evangelio, ayúdanos a confiar sólo en ti, ayúdanos a ser coherentes con el Espíritu que nos fue dado y con esa gracia de la que nos colmas.  Muévenos a hacer que nuestra fe sea activa, que dé cuenta de tu amor por medio del servicio, que no nos cueste ser tus hijas e hijos y podamos gozarnos en la vida plena abundante y la paz que nos has legado.  Ponemos nuestra miseria ante ti, para que en tu misericordia nos levantes y hagas dignos de la redención que nos has concedido en Cristo, tu Hijo, nuestro salvador.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

GRACIAS POR LLAMARNOS A TU SERVICIO, SEÑOR


Los que reunió desde lejanas tierras, del oriente y del occidente, del norte y del sur.¡Alabemos la misericordia del Señor y sus grandes hechos en favor de los mortales! (Salmo 107:3.8)

Porque al Padre le agradó que en él habitara toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Colosenses 1:19-20)

Amado Señor, en cumplir tu voluntad está nuestro gozo.  Ayúdanos, Padre, a llevar una vida ejemplar que nos permita dar cuenta de tu misericordia por nosotros y de tu gracia; que estemos siempre dispuestos para el servicio y no dudemos en amar sin límite, al modo tuyo.

Te ofrecemos todos nuestros actos este día y nos reafirmamos en el compromiso de ser tus hijas e hijos en dignidad, sirviéndote sólo a ti y trabajando en las cosas del Reino. Fortalécenos y anímanos en el nombre de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

Rev. Nelson Celis

QUEREMOS VIVIR CON TU SABIDURÍA, SEÑOR


Te acordarás de todo el camino en el desierto, por donde el Señor tu Dios te ha traído estos cuarenta años para afligirte y ponerte a prueba, y para saber lo que había en tu corazón, y si habrías de cumplir o no con sus mandamientos. (Deuteronomio 8:2)

Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. (Efesios 5:15-16)

Señor, tu presencia entre nosotros es garantía de que cuanto en tu nombre emprendamos, llegará a buen término.  Agradecemos que nos hayas hecho tus hijas e hijos, que nos concedas tu gracia y el don del perdón y que, por tu misericordia, aun cuando somos necios, nos muevas a vivir tu voluntad y volver a ti cada vez que nos hemos equivocado:  ¡Nos amas de un modo que ninguna criatura podría hacerlo!

Hoy queremos reconocer que sin ti nada somos, sin tu ayuda a ningún lugar podríamos llegar, sin tu Palabra, no conoceríamos la verdad y seguiríamos viviendo en la esclavitud de la ignorancia, el engaño y el miedo, mas nos has liberado para servir, para amar, para vivir.  Permite que por la fuerza de tu Espíritu, obremos siempre el bien, demos testimonio de ti y sepamos aprovechar el tiempo en lo que realmente cuenta, en lo que tiene valor para la vida, en lo que nos permite mejorar en la relación con nuestro prójimo y por ende en la relación contigo.  En tus manos está nuestra vida y te amamos con todo el corazón, toda el alma, toda la mente, todas las fuerzas: haznos dignos servidores del Reino, anunciadores del Evangelio de Amor, en nombre de Aquél que se entregó por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

ERES NUESTRO PADRE Y OBEDECEMOS TU VOLUNTAD, SEÑOR


El Señor corrige al que ama como lo hace el padre con su hijo amado. (Proverbios 3:12)

Tampoco hemos buscado recibir honores de ustedes, ni de otros ni de nadie, aun cuando como apóstoles de Cristo podríamos haberles pedido que nos ayudaran. En vez de eso, los hemos tratado con ternura, con el mismo cuidado de una madre por sus hijos. Tan grande es nuestro cariño por ustedes, que hubiéramos querido entregarles no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra propia vida. ¡A tal grado hemos llegado a amarlos! (1 Tesalonicenses 2:6-8)

¡Oh, Señor! ¡Cuánto sufrimiento, vacío, soledad, angustia, confusión se ven en el mundo!  Ver la gente retornar a casa después de una larga jornada de trabajo, con sus rostros marchitos, la mirada perdida y como vacíos de esperanza, en medios de transporte deshumanizados, donde cuenta el número de pasajeros, pero no las condiciones en que viajan: como productos de un mercado que no diferencia entre transportar bagatelas y movilizar vidas.  Cada punto de la cadena del sistema económico que marginaliza, excluye, explota y desangra al ser humano, está pensado para robar la vida, los sueños, la esperanza.  Un día laboral para un asalariado, es como el pago de una condena inmerecida que nunca cumplirá y a esto se suman las tan precarias como violentas condiciones en las que viven los pobres, comiendo a medias, existiendo a medias, medianamente humanos, en tanto los opresores, los ladrones del esfuerzo ajeno, los grosera e ilegítimamente ricos, despilfarran lo que no es suyo en tanto traman cómo seguir robando.

Señor, la frustración y la tristeza han tomado posesión del corazón de muchos de tus hijos, y el mundo que te aborrece no cesa de consumir a quienes aún no son conscientes de su dignidad. ¿Por qué soportar el abuso de poder por parte de quienes se han apartado de ti voluntariamente para hacerse como “dioses” frente a la frágil humanidad de los desposeídos, de los históricamente maltratados? ¡No más!  No más, decimos los que tenemos nuestra confianza y esperanza puestas en ti, Señor: Tú eres un Dios de vida, eres nuestro Padre y no quieres que suframos sin sentido, no desatiendes a quienes acuden a ti; y si bien corriges como buen padre a los que se desvían de tus caminos, siempre acoges con amor a los que se arrepienten y vuelven a ti y los recibes con los brazos abiertos.

Ayúdanos a ver tu voluntad expresarse claramente en tu ley y a cumplirla con gozo; fortalécenos para no soportar las injusticias y ser profetas de tu Reino, denunciando al opresor, mostrando el camino del bien con nuestro testimonio, anunciando tu Buena Nueva a los corazones desalentados y trabajando incansablemente para que nunca más, los valores del mundo aparten a tus criaturas de los valores tu reino.  Que seamos promotores de paz y reconciliación, que combatamos las cadenas de opresión y reivindiquemos la dignidad de todos los que te aman y esperan en ti.  Queremos vivir la vida plena que nos has anunciado y, por fe y por tu gracia, ser discípulos que entreguen su vida en el seguimiento de Cristo, obrando a su modo, desafiando al sistema, siendo sal y luz para el mundo y ver así configurándose la tierra nueva y el cielo nuevo donde primará la comunión y el amor será la fuerza que nos mueva, en el reinado de tu Hijo Jesucristo y con el impulso de tu Espíritu santificador.  Lo creemos, lo esperamos en tu nombre, oh, Señor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

SEÑOR, TÚ ABRES PUERTAS QUE NADIE PUEDE CERRAR


También sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre, sin que nada se le añada ni nada se le quite, y que esto lo hace Dios para que se le guarde reverencia. (Eclesiastés 3:14)

Así dice el Santo y Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, y cierra y nadie puede abrir. (Apocalipsis 3:7)

Señor, Dios, sólo Tú tienes el poder de crear, transformar y renovarlo todo conforme a tu voluntad y sin necesidad de nosotros.  Mas has elegido cuidar de tus criaturas y procurar su bienestar, aun cuando estas hagan todo lo contrario a lo que deseas.  Tu misericordia es tal que alcanza de generación en generación, desde siempre y hasta siempre.  Sólo tú puedes hacer del mundo que creaste y que hemos devastado, un lugar mejor, pero no lo quieres hacer sin nosotros, cuentas con nuestro compromiso, nuestro trabajo y ante todo, nuestro regreso a ti, al origen, a la esencia vital, de la cual nos enseñaste que somos imagen y semejanza.

Ayúdanos a continuar trabajando en tu obra, con actitud orante, siendo aquello para lo cual fuimos creados, desechando todo mal y acogiendo el llamado que nos haces insistentemente a no tener miedo ni amedrentarnos, porque la batalla no la libramos nosotros, sino Tú. (ver 2 Crónicas 20:15).  Te confiamos nuestros proyectos, sueños y trabajos, sabiendo que abres puertas que nadie más puede cerrar y que lo que haces permanece para siempre.  Líbranos de todo mal y ayúdanos a mantener nuestro corazón en ti, en el servicio a nuestros hermanos y en la entrega absoluta al anuncio y práctica del Evangelio, en nombre de nuestro Maestro, Jesucristo, tu Hijo, Señor de la Creación.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

¡MUCHO ÁNIMO! ¡JESÚS TE LLAMA!


Por eso, Dios nuestro, Dios grande, fuerte y temible, que cumples fielmente tu pacto y mantienes tu gran misericordia con tu pueblo, no tengas en poco todo el sufrimiento que han soportado nuestros reyes y príncipes, nuestros sacerdotes y profetas, nuestros padres y todo tu pueblo, desde que fuimos esclavizados por los reyes de Asiria hasta nuestros días. (Nehemías 9:32)

Muchos lo reprendían para que callara, pero él [Bartimeo] gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!» Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama!» (Marcos 10:48-49)

Amado Señor, este día queremos agradecer tu inmenso amor para con nosotros y cómo nos has mantenido en pie a pesar del sufrimiento que en ocasiones podemos experimentar.  No olvidas tu misericordia, aun cuando no las merezcamos, ni desatiendes nuestras súplicas, considerando que no sabemos pedir, ni tampoco agradecer.  Mas tú, Señor, Dios fiel, velas por tus criaturas, como una madre, cuidas de tus hijas e hijos y procuras siempre nuestro bienestar; ayúdanos para no desfallecer, cólmanos de tu gracia para vivir a plenitud conforme a tu voluntad, haznos fuertes para enfrentar la adversidad, danos sabiduría para obrar siempre el bien y haz que nos dejemos mover por tu Espíritu para ser aquello que tu quieres de nosotros, con tu amor lo lograremos, sé paciente y haznos ver tu luz, de hecho haznos ser luz que alumbre a las demás criaturas y dé testimonio de tu infinito poder y misericordia en esta tierra que necesita de ti, a la cual nunca has abandonado, pero que no te ve ni te reconoce aún.

Te encomendamos nuestras acciones, pensamientos y palabras, para que en todo seamos coherentes y demos cuenta del cumplimiento de tu Ley, siendo compasivos y sirviendo en tu obra con dignidad.  Puestos en tus manos, agradecidos por tu amor, vamos con tu Espíritu al mundo a transformarlo todo en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

TÚ NOS MANTIENES LA ESPERANZA, SEÑOR


Su enojo dura sólo un momento, pero su bondad dura toda la vida.  Tal vez lloremos durante la noche, pero en la mañana saltaremos de alegría. (Salmo 30:5)

Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios. (Efesios 2:8)

Señor, Padre bueno, tu amor maternal, el cual sentimos en nuestra vida a cada momento, es fuerza para continuar caminando.  Aun cuando el panorama se vea oscuro y parezca que no podremos, tu nos sostienes para que no caigamos, nos colmas de abundancia de bendiciones y nos haces ver tu luz para no que no tengamos miedo.  Somos consciente de cuánto nos falta para ser realmente y en dignidad, tus hijas e hijos, mas eres Tú, quien nos da todo lo que necesitamos para salir adelante, para reconocerte siempre presente, para amarte sin condición y creer en ti, Dios fiel.  Con nuestras fuerzas, poco podemos hacer, por nuestros medios nunca llegaríamos a Ti; has sido Tú, quien nos ha buscado, nos has llamado, nos has dado un nombre nuevo, una vida nueva, nos has revestido de gracia y nos has devuelto el gozo y la esperanza, ¿por qué habríamos de resistirnos a tu misericordia?, ¿por qué rechazar tu compasión?  Somos tus criaturas y no habrá fuerza que nos pueda separar de ti, por eso nos abandonamos en tus manos, para que hagas de nosotros lo que Tú quieras, y sea cual fuere tu voluntad, la recibiremos con gratitud, porque obras con amor.  En tu presencia permanecemos en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SOMOS TUS HIJOS… POR TU AMOR, SEÑOR


El ser humano, parece realmente ser una criatura frágil, comparado con buena parte de los animales y con los árboles que le superan en tamaño.  Puesto en relación con las montañas, los ríos y mares y los desiertos, es ciertamente insignificante.  Pero enfrentado a su propia conciencia y corazón, en definitiva, se verá siempre pequeño, mas el salmo 8 dice “Hiciste al ser humano poco menor que un dios (un ángel, en otra versión), y lo colmaste de gloria y de honra. ¡Lo has hecho señor de las obras de tus manos! ¡todo lo has puesto debajo de sus pies!”  Frágil, comparado con la grandeza de las otras obras del Señor, pero, aun en medio de su aparente pequeñez, la promesa del salmo 18:30 es que, si se refugia en Dios, Él le será escudo.  Es decir, que para quien en Dios reposa, su constitución física o emocional, no es excusa para no sentirse grande y fortalecido. Lo que cuenta en primer lugar no es quien eres, sino de quién eres, pues esto último es lo que determina lo primero: eres hijo, eres hija de Dios, le perteneces y de ahí emana tu identidad.

Así que cuando vas por la calle y ves un desprotegido social, un desamparado por el sistema, un excluido del modelo económico, estás viendo también un hijo o hija de Dios: ¡Ves un hermano o hermana tuya! ¡Te ves tú mismo!   Y si a quien encuentras es una persona que por su oficio, por su apariencia, por su ideología o por su identidad sexual, te resulta intolerable o repudiable: estás viendo también un hijo o hija de Dios: ¡Ves un hermano o hermana tuya! ¡Te ves tú mismo!  ¿Cuál sería entonces la razón para excluir? ¿dónde quedan tus argumentos “sabios” para clasificar o etiquetar a ese hijo, esa hija de Dios, a tus hermanos?

Mírate hoy al espejo y da gracias al Señor, porque te ha hecho su hijo o hija, ni más ni menos que otros.  Refúgiate en Él y pídele ser tu escudo y el de todos los que alguna vez has mirado con desdén y Él, que te hizo apenas menor que un ángel, te ornará con su gracia y te abrazará con su infinito amor, pues te acepta y ama como eres.  Recuerda que fue Él quien te hizo e hizo a todos tus hermanos, los seres humanos con quienes te encuentras por el camino.

Bondadoso Padre que nos amas con un amor maternal, te damos gracias por habernos hecho tal cual somos, Señor, y por habernos concedido ese don y privilegio de poder encontrarnos en el mundo y compartir la vida, gracias Señor por ese caminar en el que tú vas poniendo a nuestro encuentro tantas personas, tan diversas, pero todas ellas, Señor, hijos e hijas tuyos, tuyas a los que tú amas, como nos amas también a nosotros.  Permite, Señor, que nuestra mirada no sea excluyente, sino que sea acogedora, que obremos siempre con compasión hacia toda criatura Señor, sin importar su origen, su condición, su naturaleza, que podamos realmente ser hijos e hijas, tuyos, tuyas, Señor, en dignidad, porque tú nos amas por igual, y tú haces llover sobre unos y sobre otros, Señor, en igualdad.  Gracias te damos por esta semana, gracias por este día en especial, Señor y por todo lo que en él realizaremos.  Permite que sigamos siendo testimonio fiel de lo que tú has hecho en nosotros y que podamos decirle al mundo que ese amor tan grande que nos tienes, alcanza para todos.  Bondadoso Señor, nos ponemos en esta jornada en tus divinas manos, te consideramos nuestro escudo, nuestro refugio, nuestra fortaleza.  Bendícenos, Señor, por los méritos de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

DANOS DISCERNIMIENTO SEÑOR


El Señor nos dotó al mismo tiempo de oídos para oír y de ojos para ver. (Proverbios 20:12)

Examínenlo todo; retengan lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:21)

Señor, de tu sabiduría hemos recibido en gran medida; nos has dotado de invaluables herramientas para poder evaluar con criterio las diversas situaciones de la vida y con tu Palabra nos das luz para ver con claridad.  Mas el mundo está lleno de engaño, la mentira se ha hecho costumbre para el ser humano y con la lengua se destrozan vidas.  Los imperios son erigidos sobre falacias, los gobiernos ocultan su corrupción con la mendacidad que los mismos medios de comunicación usan para disfrazarlos, y los que promueven el artificio, hoy en día, llaman bueno a lo que es malo, y malo a lo que es bueno (ver Isaías 5:20ss), pues se obra con la morbidez del pecado, expresado en vanidades y hedonismo, dejando de lado la firmeza, solidez y contundencia de la Verdad que sólo proviene de ti oh Señor, nuestro Dios.

Por eso hoy Padre, te pedimos que, por tu amor maternal y la gran misericordia que tienes para con nosotros, nos ayudes a dejar de lado la tentación del juzgar, a controlar nuestra lengua para que no haga daño y ante todo, a desarrollar el don del discernimiento, para ver y oír con transparencia, examinarlo todo y retener sólo lo bueno, desafiando así los valores del mundo que mueven al ser humano a obrar alejándose de tu preciosa voluntad, para que caminemos en pos de ti, dando testimonio del Evangelio de Verdad y Vida abundante y promoviendo la reconciliación y el perdón, trabajando por la justicia y la paz, como características de tu Reino y, con tu gracia obrando en nosotros, renovarlo todo en nombre de Aquél que nos llamó de las tinieblas a la luz y que se presentó como puerta, camino, verdad y vida, Jesucristo nuestro maestro sanador y salvador.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SEA RENOVADA TODA LA TIERRA


De nada sirve que ustedes madruguen, y que se acuesten muy tarde, si el pan que comen es pan de sufrimiento, y el Señor da el sueño a los que él ama. (Salmo 127:2)

Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

Amado Padre, por tu maternal amor somos conscientes de cuánto nos das para sostener nuestra vida en adecuadas condiciones y contar con la libertad para construir nuestros sueños, siempre de tu mano.  El ser humano es egoísta y soberbio y por eso, generalmente no aceptamos que cuanto recibimos de bueno, proviene de ti, olvidamos que provees el sustento para toda criatura y velas porque no falte nada para garantizar la vida, mas en nuestro voraz proceder, hemos destruido las fuentes de alimento, hemos creado desiertos donde antes había bosques, somos causantes de la extinción de infinidad de especies, acaparamos y desperdiciamos el alimento y con ello privamos a buena parte de la humanidad de este insumo vital.  ¿Dónde quedó la compasión a la que nos mueves? ¿dónde la solidaridad que debería ser norma común? ¿dónde la justicia que nos pides obrar?  Nos pusiste por mayordomos de tu obra y hemos despilfarrado la hacienda, acabamos con lo que no es nuestro y condenamos a la muerte a nuestra propia especie y a otras criaturas.

Nos queda confiar en ti, volver la mirada hacia tu rostro y pedirte perdón, somos causantes del mal del mundo, pero no queremos ya más apartarnos de ti, no queremos seguir generando caos y destrucción.  Ayúdanos a reparar lo que dañamos, pon de nuevo compasión en nuestro corazón y llévanos a no desear más de lo que realmente necesitamos, haznos solidarios entre nosotros y para con toda la creación y no nos prives del aliento vital, hasta que el grito de la tierra haya cesado y ninguna criatura perezca por falta de alimento.

Tu provees y das en justa medida, todo a su tiempo.  Tu renuevas la obra de tus manos y quieres que comprendamos que somos partícipes de la revitalización del universo, pero para ello debemos seguir tus preceptos, caminar por tus sendas, hacernos servidores amorosos de tu creación, fiel testimonio del obrar de Cristo y la fuerza que imprime tu Espíritu a todos los seres.  Llénanos de ti, oh Señor y suple cuanto haga falta, para que vivamos la paz que deseas, trabajemos por la justicia y la reconciliación y esperemos gozosos el regreso de tu Hijo, en cuyo nombre oramos.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SU ESPÍRITU EN NOSOTROS


Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones. (Joel 2:28)

[Pedro dijo:] “…como él fue exaltado por la diestra de Dios, recibió del Padre la promesa del Espíritu Santo, y ha derramado esto que ahora están viendo y oyendo”. (Hechos 2:33)

Señor Dios, Padre de misericordia, estamos plenos de tu Espíritu que nos mueve y renueva constantemente, por Él caminamos en el servicio del Reino y compartimos la fe en comunidad; Él nos capacita para la misión a la que nos has llamado y nos mantiene en fidelidad ante ti, ofreciendo todo nuestro ser para que tu voluntad se manifieste en todas tus criaturas.

Recuérdanos Señor, que somos templo de este Espíritu, porque lo olvidamos con frecuencia y dejamos que muchas cosas que nos hacen daño entren en nuestra vida, alterándolo todo, descomponiéndonos, alejándonos de ti.  Que ese soplo que nos mantiene vivos y nos anima para actuar bajo su guía, esa fuerza transformadora que todo lo hace nuevo, y que nos libera para amar, ser compasivos y solidarios y caminar en unidad, tenga en nosotros la fuerza para desafiar al mundo e “impregnarlo”, llenarlo de ti.

Sea esta una nueva jornada viviendo en el Espíritu y en actitud orante, en especial clamando a ti por quienes se ven afectados por los desastres que, llamamos naturales, pero que afectan en gran medida a tus criaturas como consecuencia de nuestro actuar irresponsable, al haber alterado tu creación, al no haberla preservado, al hacerla inestable tras nuestra devastadora intervención. Tú cuidas a cada criatura y por eso a tus manos encomendamos a quienes sufren hoy por el grito de esa majestuosa tierra que no hemos logrado entender y a la que le hemos robado su paz.

La esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva nos acompañe, aun en medio de las adversidades, de los sufrimientos de tus hijas e hijos, del dolor que causa la injusticia y del daño que genera la mentira: por tu Espíritu soportamos vigorosos los desafíos de la vida y con coraje damos testimonio de tu Verdad que es en Cristo Jesús, nuestro amoroso redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

CONFESAMOS TU AMOR


Cuando llegue el momento, devolveré a los pueblos la pureza de labios, para que todos invoquen mi nombre y me sirvan con espíritu unánime. (Sofonías 3:9)

Toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre. (Filipenses 2:11)

No es difícil, Señor, reconocerte presente en nuestra vida, en cada lugar que ocupamos, en cada historia que escuchamos, aun cuando pasemos por situaciones de tristeza, soledad, miedo, frustración e incapacidad. Eres parte plena de lo que somos, pues nos has hecho, somos tuyos y aunque en ocasiones nos neguemos la posibilidad de escuchar tu voz, tú nos hablas, hablas a nuestro corazón para consolarnos, animarnos y movernos a actuar transformando la realidad.  Si somos sordos ante tu mensaje, es porque no hemos aprendido a confiar en tu misericordia, porque no ponemos en primer lugar tu amor por nosotros y tu voluntad, mas tú Señor, que nos conoces tan bien, no te cansas de ofrecer tu mano ante nuestra urgencia para que la tomemos y podamos volver a caminar; Tú quieres que estemos bien, que no nos apartemos de ti, que nuestro esfuerzo se dirija a servir en tu obra y nuestra vida dé testimonio de que somos tus amados hijos e hijas, redimidos del pecado, liberados de la muerte.

Hoy agradecemos el que nos hayas dado entendimiento para conocerte y amarte, para aprender cada día más de ti y compartir al mundo este gozo, por eso te invocamos, sabiéndote presente y confesamos que eres nuestro Señor, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

AL QUE SE LE DA MUCHO, SE LE EXIGIRÁ MUCHO


Los cielos son los cielos del Señor; a los mortales nos ha dado la tierra. (Salmo 115:16)

Pero el que se hace acreedor a recibir azotes sin conocer la voluntad de su señor, será azotado poco. Porque al que se le da mucho, también se le exigirá mucho; y al que se le confía mucho, se le pedirá más todavía. (Lucas 12:48)

Comprendemos Señor, tu voluntad para con tus hijas e hijos, entendemos las dificultades que conlleva ser verdaderos discípulos y dar testimonio de la abundancia de gracia con que nos colmas.  Haznos dóciles para aceptar tu voluntad, para acoger tus designios, para vivir conforme a tu ley y no permitir que el mundo nos aparte de ti.

Ponemos en tus manos nuestra frágil condición y te suplicamos nos des la fortaleza para servirte en el hermano, aun cuando éste nos vea con recelo o no tenga gratitud para contigo y lo que haces a través nuestro.  Bendice a aquellos con quienes nos crucemos de camino de modo que, siendo tu imagen y semejanza reflejemos tu amor para con toda criatura y sobreabunde el gozo en quienes tienen contacto con nosotros.

Queremos ser más como Jesucristo, Aquél que se hizo humano para hacernos entender en que consiste la humanidad, pero en su divinidad nos mostró también la cercanía de un Dios misericordioso para con su pueblo, en su nombre oramos. Amén.

Rev. Nelson Celis