OREMOS Y ACTUEMOS POR NUESTROS NIÑOS, NIÑAS Y JÓVENES


Día a día aparecen nuevas tendencias en las redes sociales y difundidas a través de los medios de comunicación.  Algunas veces la información y los mensajes que circulan promueven la vida y valores en coherencia con su defensa o encaminados al bienestar del ser humano y la creación; sin embargo, disimuladamente, también van entrando mensajes que invitan a la autodestrucción, a la búsqueda de salidas “fáciles” a los problemas, mensajes que enceguecen y afectan la percepción de la propia historia y bloquean proyectos de vida deseables, dando predominancia a la locura colectiva, al ensimismamiento, al vacío existencial e incluso a la muerte.

 

La generación actual, presa de la maldad de quienes buscan aniquilarla, ha crecido en ambientes de descuido y carencia de amor real: jóvenes que la mayor parte de su vida no han contado con una figura paterna y/o materna y no necesariamente porque no tengan padre o madre, sino porque éstos están tan inmersos en su trabajo y en su propio proyecto de vida, que han desatendido el cuidado de sus hijos, o lo han delegado en terceros que no tienen la autoridad para educarlos y enseñarles los dones preciosos de Dios presentes en la vida misma.  Jóvenes que han tenido que enfrentarse solos a las grandes dudas existenciales, a los conflictos emocionales de la adolescencia e incluso a la confusión del medio, sin contar con buen consejo, orientación o lecciones de vida por parte de sus progenitores.

 

Somos responsables de la aniquilación de la esperanza, del desencanto por la vida y del vacío existencial de la generación que crece acompañada, pegada y formada por el material que encuentra en sus dispositivos electrónicos, los mismos que hemos puesto en sus manos, para evadir nuestra responsabilidad de acompañarlos en su crecimiento y preocuparnos por su historia y la construcción de su proyecto de vida.  Con el pretexto de responder al sistema en el que nos hallamos inmersos, o del que somos sólo accesorios o componentes prescindibles, sin notarlo, nos convertimos en verdugos de nuestros propios hijos: hemos puesto el arma con la que han de morir frente a sus ojos y les hemos abandonado para que en su soledad no tengan más opción que usarla contra ellos mismos.

 

Jesús invitó a Zaqueo a bajar del árbol en el que había trepado, para hacerlo poner los pies en la tierra, en su realidad; para que dejara de ver la “pantalla” de la vida de otros y a su salvador pasar frente a sus ojos sin inmutarse y asumiera su historia en el encuentro con su Señor, quien se autoinvita a hospedarse en su casa y a cenar con él.  Hoy el Señor nos pide dejar de ser espectadores de la felicidad ajena y a acercarnos a Él, facilitando el encuentro que cambiará nuestra vida, pero de igual manera, como en la historia de Zaqueo, después de esto las cosas no pueden seguir siendo iguales, nuestra vida debe ser repensada, nuestros proyectos reformulados, nuestro compromiso con el buen vivir que anuncia el Evangelio, asumido con carácter y denuedo, para que los que están a nuestro cargo, aquellos de quienes somos responsables como padres, educadores o a quienes debemos dar ejemplo y testimonio, tengan auténticos modelos a seguir, discípulos y discípulas de Cristo que son inspiración para sus vidas; adultos transformados que aporten a la generación que va de camino y a la venidera, herramientas para seguir soñando, esperanza para no caer en las redes del mal y un amor tan grande que sea suficiente para enfrentar la muerte y, en Cristo, lograr la victoria.

Que no muera un joven más a causa de nuestra negligencia, ni un niño más que padezca soledad estando en medio de quienes le han posibilitado su existencia.

Ora y trabaja hoy para que florezca la vida plena de esperanza en medio de la juventud confundida para que no tengamos que creer lo que dicen los medios: que “ya está perdida”.

 

Amado Señor, ponemos en tus manos la vida de niños, niñas y jóvenes que hoy viven vacío y confusión existencial, que mediados por redes sociales, han caído en tendencias que les hacen daño y atentan contra su integridad física, moral y espiritual.

Ayuda Señor a los adultos para que asumamos verdaderamente la tarea de ser testimonio para esta generación y en el encargo de cuidar, educar, acompañar, orientar a la juventud, pongamos todo nuestro amor.

Haz que la fe que nos otorgas, promueva esperanza en quienes se hallan afligidos y los valores del Reino sean el criterio con el cual orientamos nuestra vida y servimos a la de los demás.

Te amamos infinitamente y ponemos nuestras cargas y dudas en tus manos, para que nos acompañes en el caminar hasta el goce pleno de tu paz en la tierra nueva y el cielo nuevo prometido.

En el nombre de Cristo, nuestro hermano, tu hijo, nuestro Salvador. Amén.

ENCIENDE UNA LUZ: 7 EMISIÓN TERCERA TEMPORADA “TESTIMONIO DEL P. ALBERTO LINERO”


Séptimo programa de la tercera temporada de “Enciende una Luz”, del 30 de marzo de 2017, sobre “Testimonio de servicio y evangelización del padre Alberto Linero”.  Programa #69 desde el inicio del espacio.

Invitado: P. Alberto Linero, sacerdote católico comunidad Eudista, líder espiritual en Tv y comunicador.

Con el Rvdo.  Nelson Celis.