ERES NUESTRO PADRE Y OBEDECEMOS TU VOLUNTAD, SEÑOR


El Señor corrige al que ama como lo hace el padre con su hijo amado. (Proverbios 3:12)

Tampoco hemos buscado recibir honores de ustedes, ni de otros ni de nadie, aun cuando como apóstoles de Cristo podríamos haberles pedido que nos ayudaran. En vez de eso, los hemos tratado con ternura, con el mismo cuidado de una madre por sus hijos. Tan grande es nuestro cariño por ustedes, que hubiéramos querido entregarles no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra propia vida. ¡A tal grado hemos llegado a amarlos! (1 Tesalonicenses 2:6-8)

¡Oh, Señor! ¡Cuánto sufrimiento, vacío, soledad, angustia, confusión se ven en el mundo!  Ver la gente retornar a casa después de una larga jornada de trabajo, con sus rostros marchitos, la mirada perdida y como vacíos de esperanza, en medios de transporte deshumanizados, donde cuenta el número de pasajeros, pero no las condiciones en que viajan: como productos de un mercado que no diferencia entre transportar bagatelas y movilizar vidas.  Cada punto de la cadena del sistema económico que marginaliza, excluye, explota y desangra al ser humano, está pensado para robar la vida, los sueños, la esperanza.  Un día laboral para un asalariado, es como el pago de una condena inmerecida que nunca cumplirá y a esto se suman las tan precarias como violentas condiciones en las que viven los pobres, comiendo a medias, existiendo a medias, medianamente humanos, en tanto los opresores, los ladrones del esfuerzo ajeno, los grosera e ilegítimamente ricos, despilfarran lo que no es suyo en tanto traman cómo seguir robando.

Señor, la frustración y la tristeza han tomado posesión del corazón de muchos de tus hijos, y el mundo que te aborrece no cesa de consumir a quienes aún no son conscientes de su dignidad. ¿Por qué soportar el abuso de poder por parte de quienes se han apartado de ti voluntariamente para hacerse como “dioses” frente a la frágil humanidad de los desposeídos, de los históricamente maltratados? ¡No más!  No más, decimos los que tenemos nuestra confianza y esperanza puestas en ti, Señor: Tú eres un Dios de vida, eres nuestro Padre y no quieres que suframos sin sentido, no desatiendes a quienes acuden a ti; y si bien corriges como buen padre a los que se desvían de tus caminos, siempre acoges con amor a los que se arrepienten y vuelven a ti y los recibes con los brazos abiertos.

Ayúdanos a ver tu voluntad expresarse claramente en tu ley y a cumplirla con gozo; fortalécenos para no soportar las injusticias y ser profetas de tu Reino, denunciando al opresor, mostrando el camino del bien con nuestro testimonio, anunciando tu Buena Nueva a los corazones desalentados y trabajando incansablemente para que nunca más, los valores del mundo aparten a tus criaturas de los valores tu reino.  Que seamos promotores de paz y reconciliación, que combatamos las cadenas de opresión y reivindiquemos la dignidad de todos los que te aman y esperan en ti.  Queremos vivir la vida plena que nos has anunciado y, por fe y por tu gracia, ser discípulos que entreguen su vida en el seguimiento de Cristo, obrando a su modo, desafiando al sistema, siendo sal y luz para el mundo y ver así configurándose la tierra nueva y el cielo nuevo donde primará la comunión y el amor será la fuerza que nos mueva, en el reinado de tu Hijo Jesucristo y con el impulso de tu Espíritu santificador.  Lo creemos, lo esperamos en tu nombre, oh, Señor.  Amén.

***

Rev. Nelson Celis

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s