SEÑOR, TÚ ABRES PUERTAS QUE NADIE PUEDE CERRAR


También sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre, sin que nada se le añada ni nada se le quite, y que esto lo hace Dios para que se le guarde reverencia. (Eclesiastés 3:14)

Así dice el Santo y Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, y cierra y nadie puede abrir. (Apocalipsis 3:7)

Señor, Dios, sólo Tú tienes el poder de crear, transformar y renovarlo todo conforme a tu voluntad y sin necesidad de nosotros.  Mas has elegido cuidar de tus criaturas y procurar su bienestar, aun cuando estas hagan todo lo contrario a lo que deseas.  Tu misericordia es tal que alcanza de generación en generación, desde siempre y hasta siempre.  Sólo tú puedes hacer del mundo que creaste y que hemos devastado, un lugar mejor, pero no lo quieres hacer sin nosotros, cuentas con nuestro compromiso, nuestro trabajo y ante todo, nuestro regreso a ti, al origen, a la esencia vital, de la cual nos enseñaste que somos imagen y semejanza.

Ayúdanos a continuar trabajando en tu obra, con actitud orante, siendo aquello para lo cual fuimos creados, desechando todo mal y acogiendo el llamado que nos haces insistentemente a no tener miedo ni amedrentarnos, porque la batalla no la libramos nosotros, sino Tú. (ver 2 Crónicas 20:15).  Te confiamos nuestros proyectos, sueños y trabajos, sabiendo que abres puertas que nadie más puede cerrar y que lo que haces permanece para siempre.  Líbranos de todo mal y ayúdanos a mantener nuestro corazón en ti, en el servicio a nuestros hermanos y en la entrega absoluta al anuncio y práctica del Evangelio, en nombre de nuestro Maestro, Jesucristo, tu Hijo, Señor de la Creación.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

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¡MUCHO ÁNIMO! ¡JESÚS TE LLAMA!


Por eso, Dios nuestro, Dios grande, fuerte y temible, que cumples fielmente tu pacto y mantienes tu gran misericordia con tu pueblo, no tengas en poco todo el sufrimiento que han soportado nuestros reyes y príncipes, nuestros sacerdotes y profetas, nuestros padres y todo tu pueblo, desde que fuimos esclavizados por los reyes de Asiria hasta nuestros días. (Nehemías 9:32)

Muchos lo reprendían para que callara, pero él [Bartimeo] gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!» Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama!» (Marcos 10:48-49)

Amado Señor, este día queremos agradecer tu inmenso amor para con nosotros y cómo nos has mantenido en pie a pesar del sufrimiento que en ocasiones podemos experimentar.  No olvidas tu misericordia, aun cuando no las merezcamos, ni desatiendes nuestras súplicas, considerando que no sabemos pedir, ni tampoco agradecer.  Mas tú, Señor, Dios fiel, velas por tus criaturas, como una madre, cuidas de tus hijas e hijos y procuras siempre nuestro bienestar; ayúdanos para no desfallecer, cólmanos de tu gracia para vivir a plenitud conforme a tu voluntad, haznos fuertes para enfrentar la adversidad, danos sabiduría para obrar siempre el bien y haz que nos dejemos mover por tu Espíritu para ser aquello que tu quieres de nosotros, con tu amor lo lograremos, sé paciente y haznos ver tu luz, de hecho haznos ser luz que alumbre a las demás criaturas y dé testimonio de tu infinito poder y misericordia en esta tierra que necesita de ti, a la cual nunca has abandonado, pero que no te ve ni te reconoce aún.

Te encomendamos nuestras acciones, pensamientos y palabras, para que en todo seamos coherentes y demos cuenta del cumplimiento de tu Ley, siendo compasivos y sirviendo en tu obra con dignidad.  Puestos en tus manos, agradecidos por tu amor, vamos con tu Espíritu al mundo a transformarlo todo en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

TÚ NOS MANTIENES LA ESPERANZA, SEÑOR


Su enojo dura sólo un momento, pero su bondad dura toda la vida.  Tal vez lloremos durante la noche, pero en la mañana saltaremos de alegría. (Salmo 30:5)

Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios. (Efesios 2:8)

Señor, Padre bueno, tu amor maternal, el cual sentimos en nuestra vida a cada momento, es fuerza para continuar caminando.  Aun cuando el panorama se vea oscuro y parezca que no podremos, tu nos sostienes para que no caigamos, nos colmas de abundancia de bendiciones y nos haces ver tu luz para no que no tengamos miedo.  Somos consciente de cuánto nos falta para ser realmente y en dignidad, tus hijas e hijos, mas eres Tú, quien nos da todo lo que necesitamos para salir adelante, para reconocerte siempre presente, para amarte sin condición y creer en ti, Dios fiel.  Con nuestras fuerzas, poco podemos hacer, por nuestros medios nunca llegaríamos a Ti; has sido Tú, quien nos ha buscado, nos has llamado, nos has dado un nombre nuevo, una vida nueva, nos has revestido de gracia y nos has devuelto el gozo y la esperanza, ¿por qué habríamos de resistirnos a tu misericordia?, ¿por qué rechazar tu compasión?  Somos tus criaturas y no habrá fuerza que nos pueda separar de ti, por eso nos abandonamos en tus manos, para que hagas de nosotros lo que Tú quieras, y sea cual fuere tu voluntad, la recibiremos con gratitud, porque obras con amor.  En tu presencia permanecemos en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SOMOS TUS HIJOS… POR TU AMOR, SEÑOR


El ser humano, parece realmente ser una criatura frágil, comparado con buena parte de los animales y con los árboles que le superan en tamaño.  Puesto en relación con las montañas, los ríos y mares y los desiertos, es ciertamente insignificante.  Pero enfrentado a su propia conciencia y corazón, en definitiva, se verá siempre pequeño, mas el salmo 8 dice “Hiciste al ser humano poco menor que un dios (un ángel, en otra versión), y lo colmaste de gloria y de honra. ¡Lo has hecho señor de las obras de tus manos! ¡todo lo has puesto debajo de sus pies!”  Frágil, comparado con la grandeza de las otras obras del Señor, pero, aun en medio de su aparente pequeñez, la promesa del salmo 18:30 es que, si se refugia en Dios, Él le será escudo.  Es decir, que para quien en Dios reposa, su constitución física o emocional, no es excusa para no sentirse grande y fortalecido. Lo que cuenta en primer lugar no es quien eres, sino de quién eres, pues esto último es lo que determina lo primero: eres hijo, eres hija de Dios, le perteneces y de ahí emana tu identidad.

Así que cuando vas por la calle y ves un desprotegido social, un desamparado por el sistema, un excluido del modelo económico, estás viendo también un hijo o hija de Dios: ¡Ves un hermano o hermana tuya! ¡Te ves tú mismo!   Y si a quien encuentras es una persona que por su oficio, por su apariencia, por su ideología o por su identidad sexual, te resulta intolerable o repudiable: estás viendo también un hijo o hija de Dios: ¡Ves un hermano o hermana tuya! ¡Te ves tú mismo!  ¿Cuál sería entonces la razón para excluir? ¿dónde quedan tus argumentos “sabios” para clasificar o etiquetar a ese hijo, esa hija de Dios, a tus hermanos?

Mírate hoy al espejo y da gracias al Señor, porque te ha hecho su hijo o hija, ni más ni menos que otros.  Refúgiate en Él y pídele ser tu escudo y el de todos los que alguna vez has mirado con desdén y Él, que te hizo apenas menor que un ángel, te ornará con su gracia y te abrazará con su infinito amor, pues te acepta y ama como eres.  Recuerda que fue Él quien te hizo e hizo a todos tus hermanos, los seres humanos con quienes te encuentras por el camino.

Bondadoso Padre que nos amas con un amor maternal, te damos gracias por habernos hecho tal cual somos, Señor, y por habernos concedido ese don y privilegio de poder encontrarnos en el mundo y compartir la vida, gracias Señor por ese caminar en el que tú vas poniendo a nuestro encuentro tantas personas, tan diversas, pero todas ellas, Señor, hijos e hijas tuyos, tuyas a los que tú amas, como nos amas también a nosotros.  Permite, Señor, que nuestra mirada no sea excluyente, sino que sea acogedora, que obremos siempre con compasión hacia toda criatura Señor, sin importar su origen, su condición, su naturaleza, que podamos realmente ser hijos e hijas, tuyos, tuyas, Señor, en dignidad, porque tú nos amas por igual, y tú haces llover sobre unos y sobre otros, Señor, en igualdad.  Gracias te damos por esta semana, gracias por este día en especial, Señor y por todo lo que en él realizaremos.  Permite que sigamos siendo testimonio fiel de lo que tú has hecho en nosotros y que podamos decirle al mundo que ese amor tan grande que nos tienes, alcanza para todos.  Bondadoso Señor, nos ponemos en esta jornada en tus divinas manos, te consideramos nuestro escudo, nuestro refugio, nuestra fortaleza.  Bendícenos, Señor, por los méritos de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

DANOS DISCERNIMIENTO SEÑOR


El Señor nos dotó al mismo tiempo de oídos para oír y de ojos para ver. (Proverbios 20:12)

Examínenlo todo; retengan lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:21)

Señor, de tu sabiduría hemos recibido en gran medida; nos has dotado de invaluables herramientas para poder evaluar con criterio las diversas situaciones de la vida y con tu Palabra nos das luz para ver con claridad.  Mas el mundo está lleno de engaño, la mentira se ha hecho costumbre para el ser humano y con la lengua se destrozan vidas.  Los imperios son erigidos sobre falacias, los gobiernos ocultan su corrupción con la mendacidad que los mismos medios de comunicación usan para disfrazarlos, y los que promueven el artificio, hoy en día, llaman bueno a lo que es malo, y malo a lo que es bueno (ver Isaías 5:20ss), pues se obra con la morbidez del pecado, expresado en vanidades y hedonismo, dejando de lado la firmeza, solidez y contundencia de la Verdad que sólo proviene de ti oh Señor, nuestro Dios.

Por eso hoy Padre, te pedimos que, por tu amor maternal y la gran misericordia que tienes para con nosotros, nos ayudes a dejar de lado la tentación del juzgar, a controlar nuestra lengua para que no haga daño y ante todo, a desarrollar el don del discernimiento, para ver y oír con transparencia, examinarlo todo y retener sólo lo bueno, desafiando así los valores del mundo que mueven al ser humano a obrar alejándose de tu preciosa voluntad, para que caminemos en pos de ti, dando testimonio del Evangelio de Verdad y Vida abundante y promoviendo la reconciliación y el perdón, trabajando por la justicia y la paz, como características de tu Reino y, con tu gracia obrando en nosotros, renovarlo todo en nombre de Aquél que nos llamó de las tinieblas a la luz y que se presentó como puerta, camino, verdad y vida, Jesucristo nuestro maestro sanador y salvador.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SEA RENOVADA TODA LA TIERRA


De nada sirve que ustedes madruguen, y que se acuesten muy tarde, si el pan que comen es pan de sufrimiento, y el Señor da el sueño a los que él ama. (Salmo 127:2)

Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

Amado Padre, por tu maternal amor somos conscientes de cuánto nos das para sostener nuestra vida en adecuadas condiciones y contar con la libertad para construir nuestros sueños, siempre de tu mano.  El ser humano es egoísta y soberbio y por eso, generalmente no aceptamos que cuanto recibimos de bueno, proviene de ti, olvidamos que provees el sustento para toda criatura y velas porque no falte nada para garantizar la vida, mas en nuestro voraz proceder, hemos destruido las fuentes de alimento, hemos creado desiertos donde antes había bosques, somos causantes de la extinción de infinidad de especies, acaparamos y desperdiciamos el alimento y con ello privamos a buena parte de la humanidad de este insumo vital.  ¿Dónde quedó la compasión a la que nos mueves? ¿dónde la solidaridad que debería ser norma común? ¿dónde la justicia que nos pides obrar?  Nos pusiste por mayordomos de tu obra y hemos despilfarrado la hacienda, acabamos con lo que no es nuestro y condenamos a la muerte a nuestra propia especie y a otras criaturas.

Nos queda confiar en ti, volver la mirada hacia tu rostro y pedirte perdón, somos causantes del mal del mundo, pero no queremos ya más apartarnos de ti, no queremos seguir generando caos y destrucción.  Ayúdanos a reparar lo que dañamos, pon de nuevo compasión en nuestro corazón y llévanos a no desear más de lo que realmente necesitamos, haznos solidarios entre nosotros y para con toda la creación y no nos prives del aliento vital, hasta que el grito de la tierra haya cesado y ninguna criatura perezca por falta de alimento.

Tu provees y das en justa medida, todo a su tiempo.  Tu renuevas la obra de tus manos y quieres que comprendamos que somos partícipes de la revitalización del universo, pero para ello debemos seguir tus preceptos, caminar por tus sendas, hacernos servidores amorosos de tu creación, fiel testimonio del obrar de Cristo y la fuerza que imprime tu Espíritu a todos los seres.  Llénanos de ti, oh Señor y suple cuanto haga falta, para que vivamos la paz que deseas, trabajemos por la justicia y la reconciliación y esperemos gozosos el regreso de tu Hijo, en cuyo nombre oramos.  Amén.

Rev. Nelson Celis

SU ESPÍRITU EN NOSOTROS


Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones. (Joel 2:28)

[Pedro dijo:] “…como él fue exaltado por la diestra de Dios, recibió del Padre la promesa del Espíritu Santo, y ha derramado esto que ahora están viendo y oyendo”. (Hechos 2:33)

Señor Dios, Padre de misericordia, estamos plenos de tu Espíritu que nos mueve y renueva constantemente, por Él caminamos en el servicio del Reino y compartimos la fe en comunidad; Él nos capacita para la misión a la que nos has llamado y nos mantiene en fidelidad ante ti, ofreciendo todo nuestro ser para que tu voluntad se manifieste en todas tus criaturas.

Recuérdanos Señor, que somos templo de este Espíritu, porque lo olvidamos con frecuencia y dejamos que muchas cosas que nos hacen daño entren en nuestra vida, alterándolo todo, descomponiéndonos, alejándonos de ti.  Que ese soplo que nos mantiene vivos y nos anima para actuar bajo su guía, esa fuerza transformadora que todo lo hace nuevo, y que nos libera para amar, ser compasivos y solidarios y caminar en unidad, tenga en nosotros la fuerza para desafiar al mundo e “impregnarlo”, llenarlo de ti.

Sea esta una nueva jornada viviendo en el Espíritu y en actitud orante, en especial clamando a ti por quienes se ven afectados por los desastres que, llamamos naturales, pero que afectan en gran medida a tus criaturas como consecuencia de nuestro actuar irresponsable, al haber alterado tu creación, al no haberla preservado, al hacerla inestable tras nuestra devastadora intervención. Tú cuidas a cada criatura y por eso a tus manos encomendamos a quienes sufren hoy por el grito de esa majestuosa tierra que no hemos logrado entender y a la que le hemos robado su paz.

La esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva nos acompañe, aun en medio de las adversidades, de los sufrimientos de tus hijas e hijos, del dolor que causa la injusticia y del daño que genera la mentira: por tu Espíritu soportamos vigorosos los desafíos de la vida y con coraje damos testimonio de tu Verdad que es en Cristo Jesús, nuestro amoroso redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

CONFESAMOS TU AMOR


Cuando llegue el momento, devolveré a los pueblos la pureza de labios, para que todos invoquen mi nombre y me sirvan con espíritu unánime. (Sofonías 3:9)

Toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre. (Filipenses 2:11)

No es difícil, Señor, reconocerte presente en nuestra vida, en cada lugar que ocupamos, en cada historia que escuchamos, aun cuando pasemos por situaciones de tristeza, soledad, miedo, frustración e incapacidad. Eres parte plena de lo que somos, pues nos has hecho, somos tuyos y aunque en ocasiones nos neguemos la posibilidad de escuchar tu voz, tú nos hablas, hablas a nuestro corazón para consolarnos, animarnos y movernos a actuar transformando la realidad.  Si somos sordos ante tu mensaje, es porque no hemos aprendido a confiar en tu misericordia, porque no ponemos en primer lugar tu amor por nosotros y tu voluntad, mas tú Señor, que nos conoces tan bien, no te cansas de ofrecer tu mano ante nuestra urgencia para que la tomemos y podamos volver a caminar; Tú quieres que estemos bien, que no nos apartemos de ti, que nuestro esfuerzo se dirija a servir en tu obra y nuestra vida dé testimonio de que somos tus amados hijos e hijas, redimidos del pecado, liberados de la muerte.

Hoy agradecemos el que nos hayas dado entendimiento para conocerte y amarte, para aprender cada día más de ti y compartir al mundo este gozo, por eso te invocamos, sabiéndote presente y confesamos que eres nuestro Señor, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro redentor.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

AL QUE SE LE DA MUCHO, SE LE EXIGIRÁ MUCHO


Los cielos son los cielos del Señor; a los mortales nos ha dado la tierra. (Salmo 115:16)

Pero el que se hace acreedor a recibir azotes sin conocer la voluntad de su señor, será azotado poco. Porque al que se le da mucho, también se le exigirá mucho; y al que se le confía mucho, se le pedirá más todavía. (Lucas 12:48)

Comprendemos Señor, tu voluntad para con tus hijas e hijos, entendemos las dificultades que conlleva ser verdaderos discípulos y dar testimonio de la abundancia de gracia con que nos colmas.  Haznos dóciles para aceptar tu voluntad, para acoger tus designios, para vivir conforme a tu ley y no permitir que el mundo nos aparte de ti.

Ponemos en tus manos nuestra frágil condición y te suplicamos nos des la fortaleza para servirte en el hermano, aun cuando éste nos vea con recelo o no tenga gratitud para contigo y lo que haces a través nuestro.  Bendice a aquellos con quienes nos crucemos de camino de modo que, siendo tu imagen y semejanza reflejemos tu amor para con toda criatura y sobreabunde el gozo en quienes tienen contacto con nosotros.

Queremos ser más como Jesucristo, Aquél que se hizo humano para hacernos entender en que consiste la humanidad, pero en su divinidad nos mostró también la cercanía de un Dios misericordioso para con su pueblo, en su nombre oramos. Amén.

Rev. Nelson Celis

NUESTRA VIDA EN ORACIÓN


No permitas que tu boca ni tu corazón se apresuren a decir nada delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. Por lo tanto, habla lo menos que puedas, porque si te preocupas mucho, tienes pesadillas; y si hablas mucho, dices tonterías. (Eclesiastés 5:2-3)

En cierta ocasión, Jesús estaba orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.» (Lucas 11:1)

Gracias Señor por recordarnos a través de tu Palabra, cuán importante es obrar con discernimiento, pues en ocasiones nuestra boca profiere sentencias que dañan o afectan a otras personas; hablamos sin pensar, hablamos sin considerar tu enseñanza, hablamos por hablar y terminamos diciendo tonterías sin medir su alcance e impacto en nuestros hermanos.  Danos amado Padre, la capacidad de conectar el cerebro con la lengua y dejar que el corazón esté en medio, sea para dirigirnos a ti o a nuestro prójimo.  Danos sabiduría para que nuestros pensamientos, palabras y actos sean coherentes con tu voluntad y con el amor que nos regalas.

Por otra parte, Señor, que nuestra vida toda sea un acto humilde de oración ante ti: que oremos con lo que decimos, que oremos con lo que hay en nuestra mente y corazón, que nuestro obrar sea reflejo de nuestra actitud orante y que en todo tiempo y lugar te alabemos, te bendigamos y te demos gracias.  Nuestra oración sea sincera y no con fingimiento: arda nuestro corazón al escuchar tu voz y esto nos lleve a rendirnos amorosamente ante ti.  Libéranos de los ídolos ante los que nos postramos, a los que contemplamos expectantes y a quienes dedicamos más tiempo que a ti: el teléfono celular que capta nuestra atención, ídolo electrónico que nos roba la paz, nos separa de las relaciones humanas auténticas y aleja nuestro corazón y deseo de tu presencia; el afán de lucro, ídolo de barro que nos engaña con la fantasía del poder y de un bienestar que no es cierto, que contamina pero no enriquece el espíritu, que nos sume en la vanidad, acercándonos así a la muerte y alejándonos de los valores de tu Reino.  ¡Tantos ídolos, Señor! ¡y no lo vemos!: hemos caído en sus redes y aún no somos conscientes de ello.

Ayúdanos a despertar, para postrarnos arrepentidos ante ti y poner el 100 % de nuestra vida en tus manos, ¿a quién podríamos ir si no a ti para gozar la salvación? ¿quién nos daría vida verdadera y eterna si no sólo tú, nuestro Dios?  Acógenos a pesar de nuestra necedad y moldéanos para que nuestra vida sea oración agradable ante ti, en el nombre de tu Hijo, nuestro Redentor Jesucristo.  Amén.

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Rev. Nelson Celis

NO QUEREMOS OLVIDARNOS DE TI, SEÑOR


¿Alguna vez falta la nieve del Líbano sobre las piedras del campo? ¿O llegan a faltar las heladas aguas que bajan de lejanas tierras? En cambio, mi pueblo me ha olvidado y ha ofrecido incienso a dioses falsos; ha tropezado en sus caminos, en las sendas de siempre, y anda por atajos y no por el camino principal (Jeremías 18:14-15)

¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo. (Apocalipsis 3:20)

Señor, con justicia reclamas por habernos distanciado de ti: alejarnos de tu presencia es la muerte, pues eres la vida, de ti proviene nuestro aliento, sólo en ti somos.  Es verdad que por momentos te olvidamos, pues el mundo nos confunde y distrae, aprendimos a prestar más atención a lo que es superficial e inútil, pero lo esencial lo perdimos de vista.  Cuanto más nos hemos alejado de ti, más hemos sentido en verdad el vacío, la soledad, la angustia.  Caminar por atajos ha expuesto nuestra vida: el atajo del dinero que pretende llenarlo todo, pero en verdad nos despoja de lo que nos hace humanos; el atajo del egoísmo que finge procurarnos éxito y realización, pero que nos priva de lo que nos hace uno como comunidad, uno contigo; el atajo de las comunicaciones superficiales, efímeras, de las palabras sin profundidad, del exhibicionismo mediático y la vanidad de figurar y ser “alguien” en los universos virtuales.  Tantos atajos Señor que nos van llevando a la perdición.

Mas hoy queremos recorrer tus caminos, volver la mirada, la memoria, el corazón hacia ti, queremos abrir la puerta para que entres y te quedes, escuchar tu dulce voz y compartir el pan y el vino contigo y con todos los que te aman.  Ayúdanos Señor a despojarnos del ropaje de lo fútil y vestirnos de ti, de tu amor, dejarnos llenar de tu presencia y vivir así con sentido, el gozo y la abundancia de la vida con que nos colmas.  Ponemos en tus manos nuestras miserias para que de en medio de ellas nos levantes fortalecidos, en el nombre de Aquél que es Principio y fin, Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

Rev. Nelson Celis

ENCIENDE UNA LUZ: 19 EMISIÓN TERCERA TEMPORADA “AGAPE: LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y TRABAJO”


Decimonoveno programa de la tercera temporada de “Enciende una Luz”, del 10 de agosto de 2017, sobre “Ágape Centro Ecuménico: Libertad de expresión y trabajo”.  Multilingüe realizado en asocio con Radio Beckwith Evangelica, desde Prali, Italia. Programa #81 desde el inicio del espacio.

Invitados: Campo campolavoro Internazionale di Agape 2017.

Con el Rvdo.  Nelson Celis.

ENCIENDE UNA LUZ: 14 EMISIÓN TERCERA TEMPORADA “JÓVENES HACIENDO REALIDAD SUS SUEÑOS II”


Décimocuarto programa de la tercera temporada de “Enciende una Luz”, del 25 de mayo de 2017, sobre “Jóvenes construyendo sus sueños en Colombia: Katherine Pico y su viaje a Taizé”.  Programa #76 desde el inicio del espacio.

Invitada: Katherine Pico, joven de la Congregación San Pablo.

Con el Rvdo.  Nelson Celis.

ENCIENDE UNA LUZ: 13 EMISIÓN TERCERA TEMPORADA “JÓVENES HACIENDO REALIDAD SUS SUEÑOS”


Décimotercer programa de la tercera temporada de “Enciende una Luz”, del 18 de mayo de 2017, sobre “Experiencias de jóvenes en Alemania apoyando los actos conmemorativos de la Reforma y jóvenes construyendo sus sueños en Colombia”.  Programa #75 desde el inicio del espacio.

Invitados: Cristian Bernal vía skype, Juanse & Jorge en estudio.

Con el Rvdo.  Nelson Celis.

FRATERNIDAD Y COMUNIÓN


En visita de acompañamiento pastoral realizada entre el 12 y el 15 de mayo a la Misión Santiago Apóstol, en la ciudad de Yopal, el Rev. Nelson Celis, pastor de la congregación San Pablo, visitó y acompañó las familias, realizó dos estudios bíblicos sobre la Epístola a los Efesios, motivó el taller de identidad luterana dirigido por Yuly Pinzón, de la JLMC , facilitó un diálogo sobre fortalecimiento comunitario y celebró el culto dominical con una bella concurrencia.

Hospedado por dos familias de la iglesia, tuvo también ocasión de departir en amistad los espacios generados y la cotidianidad misma en la oración y el compartir de los alimentos.

El acompañamiento a esta comunidad que la iglesia a través de sus pastores (as) y ministerios nacionales realiza, rinde fruto y muestra su efecto en la consolidación que se  va dando progresivamente y el fortalecimiento de habilidades evangelísticas y pastorales en sus lideres.

Contar con el apoyo de la congregación San Pablo, a través de su pastor, así como con la oración común que mutuamente realizan los miembros, son signos de unidad y fraternidad que como IELCO, han estado presentes a lo largo de 81 años de misión en territorio colombiano.

Nos unimos en el gozo de celebrar juntos con fe, la vida de servicio que el Señor nos ha regalado.

ENCIENDE UNA LUZ: 10 EMISIÓN TERCERA TEMPORADA “NNA PAUTAS DE CRIANZA”


Décimo programa de la tercera temporada de “Enciende una Luz”, del 27 de abril de 2017, sobre “Niños, niñas y adolescentes (NNyA) construyendo su proyecto de vida desde la esperanza”.  Programa #72 desde el inicio del espacio.

Invitadas: Ana Mendivelso y Olga Gualteros, psicólogas IELCO y Claudia López, Licenciada en Educación Especial.

Con el Rvdo.  Nelson Celis.